El pasado viernes 14 de agosto, el CREA San Patricio, en la Región NOA, celebró sus 40 años con una fiesta que reunió a empresarios, asesores y familiares que forman parte de su historia, marcada por el intercambio, el compromiso y el crecimiento conjunto.
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CREA San Patricio: 40 años de intercambio y aprendizaje
El grupo nació cuando los granos comenzaban a expandirse en Tucumán y encontró en la metodología CREA una nueva forma de producir y compartir.
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SUSCRIBITEEl grupo CREA San Patricio comenzó a funcionar formalmente en 1986, en medio de un proceso de transición productiva en Tucumán, una provincia con una larga historia vinculada a la caña de azúcar que comenzaba a incorporar la producción de granos.
Laura Carabaca, asesora del grupo, precisó que actualmente está integrado por 11 miembros, concentrados en la actividad agrícola. Sus empresas producen principalmente soja y maíz durante el verano y, de acuerdo con las precipitaciones del otoño, cultivos de invierno como trigo, garbanzo y colza. En conjunto, abarcan unas 80.000 hectáreas distribuidas entre Salta, Tucumán y Santiago del Estero.
El grupo también muestra una continuidad generacional: hoy participan hijos y sobrinos de algunos de sus fundadores y comienza a incorporarse una tercera generación.
Los primeros años: aprender a compartir
En el marco del aniversario, algunos de sus integrantes recordaron los comienzos del CREA San Patricio y la trayectoria del grupo desde la década de 1980, cuando la producción de granos comenzaba a ganar espacio en una región históricamente vinculada con la caña de azúcar.
José Manuel Avellaneda provenía de la actividad azucarera. Según recordó, los ingenios competían entre sí por comprar la caña a los productores y existía poca costumbre de compartir información. En ese contexto, la propuesta de trabajar con la metodología CREA planteaba una dinámica diferente. “Cuando surgió la idea de armar un CREA, me pareció muy buena por la posibilidad de trabajar en grupo y facilitar el intercambio entre productores”, señaló.
Por entonces, en el este de Tucumán prácticamente no se sembraban cultivos de grano. Predominaba la caña de azúcar y también había producción de cítricos. La familia de Avellaneda tenía un ingenio azucarero y, luego de su cierre, continuó produciendo caña. En 1986, su padre decidió incorporar a la empresa a la producción de granos y sumarse al nuevo grupo CREA.
“Teníamos muchas dudas porque éramos bastante huérfanos en cuanto a tecnología y no estábamos acostumbrados a trabajar en grupo. En Tucumán no había antecedentes de una experiencia de ese tipo, y menos con un cultivo nuevo. CREA nos educó tecnológicamente, a través de las capacitaciones, y también humanamente. Eso me llena de satisfacción”, recordó.
La primera reunión del grupo se realizó en 1984, en un campo de la familia de Pancho Cossio, cuyo nombre dio origen al del CREA San Patricio. A comienzos de 1986 se incorporó formalmente a la red CREA, con Felipe Torres Posse como asesor. Entonces estaba integrado por ocho empresas: siete productores de caña y un ingenio. Poco después se sumó un noveno integrante y también había empresas vinculadas con la producción de cítricos.
Paz llegó al grupo casi por casualidad. Trabajaba en el ingenio Cruz Alta cuando Cossio, que era su jefe, lo invitó a participar de una reunión en San Patricio. “Me quedé impactado por lo prometedor de aquel esquema de trabajo. Pensaba cuánto tiempo podíamos ganar, qué rápido podíamos aprender y cuánto podíamos generar de esa manera”, recordó.
Su pertenencia al ingenio le daba una posición particular frente a los productores de caña. “Era como tener al enemigo dentro del grupo”, bromeó, en referencia a la competencia por la compra de la producción. Aun así, los integrantes asumieron el compromiso de compartir información y trabajar sobre los aspectos técnicos de sus empresas.
En esos años comenzaban a incorporar soja, maíz y otros cultivos alternativos. “La gente estaba saliendo de la caña para entrar al grano porque la actividad cañera estaba muy mal”, recordó Paz. Frente a una práctica nueva para muchos, el grupo permitió acelerar aprendizajes a partir de las experiencias compartidas.
Pablo Robles Terán se incorporó al CREA San Patricio en 1992, cuando era responsable del establecimiento El Churqui, de la firma Martínez Zavalía. “Creo que era el miembro más joven del grupo y había personas que estaban mucho más formadas. Por eso, para mí CREA fue determinante”, recordó.
En esos años, las empresas del grupo se concentraban en un área más reducida, que luego comenzó a extenderse hacia el este y el oeste de Santiago del Estero. Como todavía no había teléfonos celulares, buena parte de la comunicación era de boca en boca. Los integrantes solían encontrarse en un almacén ubicado en un punto intermedio entre varias empresas y desde allí organizaban giras y recorridas por los campos.
Robles Terán continuó vinculado al grupo en una segunda etapa de su trayectoria. Actualmente participa como accionista de Cusillos S.A., otra de las empresas que integra el CREA San Patricio, y sigue asistiendo a las reuniones. “Me parece un espacio de aprendizaje y de compartir que es impresionante”, resumió.
Capacitación técnica y vínculos solidarios
Además del aprendizaje técnico, Avellaneda destacó las capacitaciones vinculadas con el funcionamiento de los equipos. Entre ellas recordó el trabajo con el perfil de Herrmann, una herramienta que identifica diferentes estilos de pensamiento.
“Nos ayudó a conocer cómo piensa el otro y cómo reacciona uno, para evitar confrontaciones. A mí, por ejemplo, me ayudó a entender a Fabián, que es amarillo total y yo soy todo lo contrario”, contó entre risas. En el modelo, el perfil amarillo se asocia con un pensamiento más intuitivo, innovador y orientado a la visión global, mientras que en el extremo opuesto predominan el orden, la planificación y el apego a los procesos.
También destacó las giras por distintas provincias y países vecinos y la participación en congresos, que les permitieron conocer tecnologías y establecer vínculos con otras personas. “Para mí es invalorable. Aprecio la capacitación humana, el contacto con la gente, ayudarse y poder recurrir a la opinión de alguien porque ya conocés a tus pares”, señaló.
Para Robles Terán, una de las fortalezas de la metodología CREA es precisamente la posibilidad de aprender de las diferencias entre empresas y productores. “En cada reunión y en cada recorrida hay empresas a las que les gustan más los fierros, otras que están más enfocadas en lo técnico y otras que tienen una visión distinta”, explicó.
“En nuestra empresa compartimos espacios con miembros CREA que nos hicieron tener una visión distinta de hacia dónde iba el campo. Cada miembro tiene su particularidad y lo importante es aprovechar lo positivo de cada empresa, porque todas tienen algo que aportar, sea mediana, chica o grande, para después tratar de llevarlo a la propia”, agregó.
“Aceptar la mirada del otro y asumir que la empresa tiene una responsabilidad que supera la tranquera. Tal vez pocas palabras puedan expresar mejor lo que significa CREA”, afirmó Paz.
Celebrar la historia
Para celebrar los 40 años, el CREA San Patricio organizó una fiesta junto con el CREA La Cocha, que también festejaba su aniversario. El encuentro reunió a miembros, exintegrantes, asesores y familiares de ambos grupos. “Queremos valorar la historia del grupo y, por supuesto, impulsarla hacia adelante”, señaló Carabaca.
La jornada comenzó con una celebración religiosa y continuó con la presentación de grupos musicales tucumanos. Luego llegó el momento institucional, en el que Paz recorrió la historia del grupo. También se recordó a los miembros y asesores que ya no están y se reconoció a instituciones que los acompañaron en estas décadas, como la Estación Experimental Obispo Colombres. Más tarde se proyectó un video con testimonios de integrantes de distintas generaciones y se realizó el tradicional festejo de cumpleaños, donde soplaron las 40 velitas.
“CREA San Patricio perdió varios miembros y asesores en su recorrido, pero invitamos a sus familiares que participaron del aniversario y fueron parte del homenaje. Ese momento conmemorativo fue muy impactante y muestra lo que significa CREA para nosotros y para todas nuestras familias”, expresó Paz.
Esa contención en los momentos difíciles también formó parte de la vida del grupo a lo largo de estas cuatro décadas. Paz mencionó la sequía de 1989, distintas crisis económicas y situaciones complejas atravesadas por las empresas familiares. “Hicimos lo imposible para que los miembros del grupo pudieran superar esos momentos. Todo esto dejó una huella”, señaló.
El empresario comparó la historia del grupo con una carrera de postas, en la que cada generación recibe una responsabilidad y debe transmitirla a la siguiente. “Nosotros encendimos esa antorcha hace 40 años. La sostuvimos entre muchos, atravesando buenos y malos momentos, aprendiendo de nuestros aciertos y también de nuestros errores”.
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