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La ganadería argentina ante "El Niño" y escenarios macroeconómicos difíciles de pronosticar

La ganadería argentina ante “El Niño” y escenarios macroeconómicos complejos. Entre el auge del consumo de carne en el mundo y la realidad argentina.

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21 de septiembre de 2026 - 17:46 Por CREA Región Litoral Sur | LIS

La ganadería argentina atraviesa una fase auspiciosa signada por cotizaciones internacionales elevadas de la carne vacuna y transformaciones en los patrones de consumo que contribuyen a consolidar las expectativas favorables.

Sin embargo, las empresas ganaderas deben hacer frente a desafíos climáticos y macroeconómicos que lucen por demás complejos ante escenarios que resultan difíciles de pronosticar.

Mercado internacional

En la última década, la carne vacuna se desmarcó con fuerza respecto de las demás proteínas animales, como la aviar y la porcina. “Estamos en un momento donde en el mundo la carne vacuna está valiendo mucho ante una demanda que se encuentra con restricciones por parte de la oferta”, indicó el analista y consultor Fermín Torroba durante una jornada en formato virtual organizada por la región CREA Litoral Sur.

El impulso de la demanda internacional responde en gran medida a la reconfiguración de las pautas de alimentación en los países desarrollados. La actualización de las directrices de salud en EE.UU. ha reestructurado la tradicional pirámide alimenticia, posicionando a las proteínas naturales de alta calidad y a los vegetales en la cúspide, en detrimento de los carbohidratos. Este cambio cultural se alinea con las preferencias de las generaciones más jóvenes, que rechazan los productos altamente procesados.

EE.UU. desempeña un rol central en este tablero: mientras exporta cortes de alta calidad, es un comprador masivo de carne magra industrial para la elaboración de hamburguesas. Sin embargo, tras atravesar severas sequías, su rodeo se ubica en los niveles más bajos de los últimos 70 años.

“La recomposición de hembras en EE.UU. viene muy lenta. El tiempo que va a tardar ese país en recuperar el stock está siendo cada vez más largo”, explicó.

Otro fenómeno inédito es la sincronización de los ciclos ganaderos en los principales países productores del mundo, los cuales han ingresado de manera simultánea en una fase de retención de vientres para recomponer sus existencias.

“Guarda que a nivel mundial se está dando un proceso que no conocíamos antes, que es el de la retención sincronizada: se proyecta que esta retención coordinada alcance su punto más bajo en volumen de faena global hacia 2028, lo que permite proyectar cotizaciones firmes en el mediano plazo”, remarcó Fermín.

A su vez, el mercado internacional premia de forma creciente la brecha de calidad, diferenciando fuertemente la carne proveniente de razas británicas y continentales (Bos taurus) respecto a la de orígenes cebuínos (Bos indicus), lo que ubica a la producción argentina en un segmento de alto valor añadido.

La coyuntura internacional reciente muestra cómo los grandes actores reaccionan ante el elevado costo de la carne. En EE.UU. el gobierno de Donald Trump habilitó ventanas de importación sin arancel para países sin cuota específica, beneficiando temporalmente a naciones como Brasil y Paraguay.

En China, ante la caída del precio del novillo local originada por la masiva importación, el gobierno impuso un esquema de salvaguardias con cupos por país. Tras agotarse velozmente las cuotas de países competidores como Australia y Brasil, se abrió una ventana temporal favorable para colocar carne argentina durante el bimestre septiembre-octubre de 2026.

En la Unión Europea, la suspensión de compras a Brasil por desavenencias en los controles sobre antimicrobianos reorienta la demanda hacia otros proveedores, donde la Argentina ostenta una posición consolidada y una ampliación de cupos bajo el acuerdo Mercosur-Unión Europea.

Ganadería argentina

En el ámbito local, la ganadería se desenvuelve bajo un escenario político de apertura comercial y desaceleración de la inflación, aunque condicionado por el comportamiento del mercado interno.

“Tenemos un gobierno que es promotor de exportaciones, lo cual nos está permitiendo aprovechar este momento de mercado mundial que en otro contexto de gobierno no hubiéramos podido aprovechar”, recordó Fermín.

Sin embargo, a pesar del dinamismo externo, vale tener en cuenta que las exportaciones representan un 30% del volumen procesado. El 70% restante se destina al consumo interno, que enfrenta limitaciones estructurales vinculadas con el poder adquisitivo de la población.

Aunque el sector cárnico atraviesa un período de estabilización de precios y menor faena –aunque con un incremento en el peso medio de la res–, la recuperación del consumo local dependerá de una mejora generalizada de la actividad económica y de la recuperación de los salarios reales.

Si bien las relaciones entre el precio del gordo y los insumos clave (maíz, fertilizantes, alquileres o infraestructura) se muestran comparativamente favorables en kilos de carne, las relaciones compra/venta entre el ternero de invernada y el novillo se mantienen en niveles elevados y exigentes.

Al mismo tiempo, la desaceleración inflacionaria y la estabilidad cambiaria han neutralizado la rentabilidad financiera generada por la sola tenencia del stock en el tiempo. “Ese efecto tenencia se empieza a achicar y empieza a jugar ahora cada vez más en el negocio la eficiencia productiva y comercial”, indicó.

El factor climático

Al complejo panorama macroeconómico y de mercado se le suma la variable climática ante la llegada proyectada del fenómeno ENSO “El Niño” muy fuerte entre fines de 2026 y principios de 2027. Mediante análisis satelitales de casi cuatro décadas, se compararon los ciclos climáticos con inundaciones históricas para evaluar el grado de vulnerabilidad de las distintas regiones ganaderas.

El diagnóstico revela que cerca del 21% del stock bovino nacional se encuentra ubicado en departamentos con alto potencial de riesgo hídrico. En la provincia de Entre Ríos, la concentración alcanza al 24% de las existencias de ganado bovino.

“Las zonas de la provincia más comprometidas son las del sur entrerriano, donde se concentra el 54% del stock del novillo y el 44% del de novillitos”, advirtió. Vale aclarar que el análisis está elaborado en base a información histórica. El hecho de que un departamento sea categorizado como de “riesgo alto” no necesariamente implica que vaya a experimentar inundaciones en el ciclo 2026/27.

En caso de materializarse los excesos hídricos en las zonas bajas, se prevé un desplazamiento forzado de hacienda hacia zonas altas o corrales de engorde.

“Ese movimiento reactivo podría provocar una sobreoferta puntual de invernada, acompañada de un rápido aumento en la ocupación de los feedlots, lo que generaría una mayor velocidad de engordes y mayor oferta de carne en lo inmediato”, señaló el consultor.

Esa dinámica tendería a promover un enfriamiento de precios en lo inmediato, aunque, una vez extinguido ese proceso, la mayor oferta disponible promovería una recuperación de los valores de hacienda.

“No obstante, al tratarse de eventos localizados en términos territoriales, las zonas no afectadas por inundaciones podrían recibir los beneficios de una buena oferta forrajera sin que eso implique un desplome de los precios de venta”, remarcó.

En el segundo semestre del año el movimiento de terneros/as se reduce de manera significativa con respecto al primer tramo del año. Eso implica que, con poco volumen, el mercado puede reaccionar mucho.

Por otra parte, el hecho de que el nivel de ocupación de corrales se encuentre elevado en términos históricos también debe ser considerado al momento de evaluar el escenario probable ante una crecida.

“En general, en años pares –no electorales– el precio del novillo tienden a achatarse hacia final del año, con lo cual, si tengo que planificar la salida de hacienda, tengamos cuidado con esa tendencia”, expresó.

La planificación del negocio para 2027 se torna más compleja porque requiere ponderar no sólo el impacto de las variables climáticas, sino también las geopolíticas (resultados de las elecciones legislativas de EE.UU. en noviembre de 2026), políticas (campaña electoral argentina por las elecciones presidenciales de 2027) y cambiarias.

“El contexto de fondo es favorable. El desafío claramente es atravesar ‘El Niño’ sin perder las oportunidades de largo plazo”, resumió el analista.

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