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Ganadería con buenos márgenes en suelos agrícolas

La empresa PPC SA, del CREA Villegas, integra agricultura y ganadería, con verdeos que suman kilos de carne y resultados económicos sin resignar rotaciones de cultivos.

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16 de julio de 2025 - 11:22 Por CREA Región Oeste | OES

En el establecimiento Don Polito, la firma PPC SA impulsa un modelo mixto que articula ganadería y agricultura con la producción de granos y la recría de bovinos sobre suelos con aptitud agrícola. Aunque el 80% de la superficie se destina a cultivos, la actividad ganadera, tanto a campo como en feedlot, constituye la principal unidad económica de la empresa.

El planteo productivo se presentó durante una jornada de tranqueras abiertas organizada por la región Oeste de CREA en General Villegas, donde productores y técnicos recorrieron el establecimiento y analizar datos de manejo junto con profesionales del INTA y el equipo de la firma.

Cada año, la empresa procesa unas 19.000 cabezas en el feedlot. De esa cifra, 14.000 corresponden a hacienda propia, mientras que cerca de 6.000 animales pertenecen a terceros, que utilizan el servicio de hotelería. El maíz cumple un rol clave en el sistema, puesto que la totalidad de la producción se destina al encierre de animales.

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Cada año, la empresa procesa unas 19.000 cabezas en el feedlot. La totalidad de la producción del maíz se destina al encierre de animales.

La decisión de avanzar de un sistema pastoril hacia el feedlot respondió a la posibilidad de aprovechar mejor los suelos agrícolas y aumentar la rotación de animales para mejorar la eficiencia productiva. “Vendemos más del doble de cabezas que tenemos por año en stock, porque los animales entran y salen constantemente: compramos, terminamos y vendemos, para luego volver a comprar y repetir el proceso. Así alcanzamos una rotación de 2,1 veces el stock”, sostuvo Pierre Courreges, quien dirige la empresa junto a su hermano, Bernard. En el caso de la hacienda de terceros, la rotación es aún mayor, con animales que ingresan y salen del sistema hasta tres veces al año.

Agricultura y ganadería integradas

La firma con un total de 4000 hectáreas, que se utilizan mayormente para la siembra de cultivos agrícolas. Los suelos clase I y II se destinan a rotaciones de trigo/soja y maíz/soja. En este esquema, el maíz ocupa un rol clave, ya que el 100% los granos son consumidos por los bovinos en el feedlot. En suelos con menor aptitud agrícola o limitantes de humedad se implementa una rotación de maíz con avena, implantada en febrero con avión o equipo Altina. Luego de ese ciclo, se siembra soja. Al año siguiente, la rotación continúa con maíz y siembras de avena, centeno o raigrás.

Esta estrategia permite incorporar gramíneas en lotes donde el trigo no resulta competitivo. Los verdeos cumplen un doble propósito: actúan como cultivos de cobertura y como forraje de invierno. “En este caso la ganadería aporta un mayor margen a la agricultura, donde no queremos hacer trigo. También incorporamos raíces, que hacen falta a los suelos”, sostuvo Courreges.

Además, junto con el INTA avanzan en la realización de ensayos para evaluar el aprovechamiento de los residuos orgánicos del feedlot para mejorar la nutrición de los suelos. Los sólidos se retiran durante el verano, cuando los corrales se encuentran con menor ocupación, se acumulan en pilas y luego se distribuyen en los lotes agrícolas. “Ahora estamos por empezar a hacer compostado”, adelantó el productor CREA.

Otro ejemplo de integración entre la ganadería y la agricultura, por parte de esta empresa, es la siembra de pasturas y promociones de verdeos, alternadas con cultivos agrícolas en lotes que arrojan con rendimientos inestables en los cultivos. Esta práctica se orienta a mejorar la estructura del suelo y el control de malezas, y disminuir el uso de insumos.

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La firma cuenta con 4000 hectáreas destinadas en su mayoría a agricultura, con rotaciones de trigo/soja y maíz/soja, y todo el maíz se utiliza en el feedlot. En suelos de menor calidad o con menos humedad, se rota maíz con verdeos de avena, centeno o raigrás antes de la soja.

Ciclos ganaderos

La gestión ganadera se orienta a sostener la eficiencia de stock y aprovechar las oportunidades de mercado que suelen presentarse en otoño e invierno. Para ello, la empresa aplica dos planteos de engorde: “Desarrollamos un sistema en el cual tenemos un ciclo corto y uno largo”, explicó Courreges.

El ciclo corto comienza a fines del verano o inicios de otoño, con la compra de terneros de entre 180 y 200 kilos, que se venden con 300 kilos al final del invierno. Este sistema permite ajustar el flujo de caja de forma más ágil en el período de mayor estabilidad de precios. En paralelo, realiza un ciclo largo con terneros más livianos, de entre 100 y 140 kilos, que se compran hacia fines del otoño. Estos animales se recrían durante ocho o nueve meses hasta alcanzar los 300 kilos, con ventas que se distribuyen entre el verano y el otoño siguiente.

El planteo ganadero no incluye cría, salvo una cabaña de 200 cabezas destinada a la mejora genética. La totalidad de los animales, menos las 200 vacas de la cabaña, se compra para el feedlot. Además, la empresa dispone de 700 hectáreas de pasturas para recría. Allí se destinan los machos que se compran para el feedlot, sobre todo durante la primavera, y que ingresan a pasto en marzo, luego de un período previo de recría en corral.

Por otro lado, cerca de 2000 animales se incorporan a verdeos implantados con el sistema Altina. Estos lotes de avena reciben terneros con 250 kilos, que se retiran con más de 300 kilos luego de un período de tres meses. En función de las perspectivas de mercado, la empresa decide vender estos animales recriados o reincorporarlos al feedlot para su terminación.

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PPC SA maneja un ciclo corto, con compra de terneros de 180-200 kg para venta en invierno, y un ciclo largo, con terneros de 100-140 kg que se recrían ocho meses.

Márgenes: carne que suma en campos agrícolas

Durante la jornada, Pierre compartió junto al asesor del CREA Villegas, Joaquín Bader, el análisis económico del sistema ganadero, considerando tanto la recría con terminación como la recría que finaliza con la venta de novillitos sin engorde final, una categoría demandada por la exportación. Este enfoque permite dimensionar los resultados en kilos de carne por hectárea agrícola y compararlos con los márgenes de los cultivos.

El momento de venta resulta clave dentro de la estrategia. “Sabemos que el mejor momento de la ganadería es marzo, abril, mayo. Entonces, todo animal que podemos engordar para esa época, lo engordamos”, sostuvo Courreges.

Al finalizar el invierno, la venta de animales recriados suele representar una buena oportunidad de negocio por la relación de precios con el ternero de invernada. De este modo, la producción de carne en verdeos se compara de forma directa con el margen agrícola, con resultados que permiten sumar valor sin resignar la rotación agrícola.

Los ensayos de la empresa mostraron que un verdeo fertilizado con Altina, implantado sobre un maíz y consumido durante el invierno hasta el 1 de agosto, aporta entre 250 y 300 kilos de carne por hectárea. “Cuando salimos a hacer esta actividad, sabemos que nos va a devolver esos 250-300 kg de carne de aporte”, explicó Courreges.

Este sistema aporta raíces al suelo, permite controlar malezas y evita una aplicación de herbicidas, al tiempo que genera un ingreso de carne que equivale a 17 quintales más de soja a un margen habitual en lotes de rotación agrícola. “El concepto es ese: agregamos una unidad productiva más”, expresó Bader.

Para asegurar la sostenibilidad del sistema, la empresa realiza ensayos con el objetivo de ajustar el manejo de fechas de pastoreo y fertilización, cuidando que el verdeo no afecte el rendimiento de la soja que se siembra posteriormente. De este modo, logra integrar carne al sistema agrícola, sumar márgenes y mantener la productividad de los lotes.

La cabaña, una escuela de negocios

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PPC SA sumó una cabaña limangus para mejorar genética y formar a las nuevas generaciones, con 200 vientres y participación de nueve jóvenes de la familia.

La firma incorporó una cabaña limangus como una nueva unidad de negocios y como una espacio de formación para las nuevas generaciones de la familia. El proyecto comenzó hace dos años y actualmente cuenta con 200 vacas y vaquillonas limangus.

Este proyecto tiene un horizonte de largo plazo y busca fortalecer el rodeo propio con genética de calidad, mientras genera un espacio de participación para hijos y sobrinos de la familia, nueve jóvenes en total que cursan la secundaria o la universidad. “La cabaña es un nexo para las nuevas generaciones. Han encontrado un espacio interesante para que se vayan incorporando las nuevas generaciones, hijos y sobrinos”, sostuvo Bader.

La familia formó un grupo que denominó “escuela de negocios”. En un primer momento, entregaron algunas vacas a cada joven para que se iniciaran en la actividad, vinculando el manejo de la cabaña con la mejora de la calidad del rodeo y el conocimiento práctico de la actividad agropecuaria.

A lo largo del año, se organizan entre tres y cuatro charlas con el veterinario, el nutricionista y otros especialistas para que los jóvenes se formen en aspectos técnicos y de gestión del campo. Además, la empresa creó una cuenta de Instagram para que los integrantes del grupo carguen actividades agrícolas y ganaderas, con el apoyo de una especialista en comunicación.

Esta herramienta también permite que los empleados del establecimiento sigan las novedades de las diferentes áreas. “A veces hay una persona que está en el tractor y distribuye la bosta, pero no tiene idea de lo que pasa con la hacienda. Por eso, ahí se va anoticiando de las distintas novedades de cada actividad”, explicó Courreges.

Una jornada de puertas abiertas

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Pierre Courreges y Joaquín Bader, asesor del CREA Villegas, compartieron la información sobre la empresa en una Jornada Tranqueras Abiertas organizada por la zona Oeste en el establecimiento Don Polito.

La jornada de tranqueras abiertas organizada en Don Polito permitió mostrar a productores y técnicos de la región Oeste el sistema agrícola-ganadero que la empresa sostiene desde hace años. El recorrido incluyó cinco paradas a campo, con la participación de los profesionales de la empresa y del INTA, quienes presentaron ensayos y datos de manejo.

Pierre valoró el impacto de la actividad: “Fue buenísimo. Me pareció un desafío saber mostrar lo que hacemos en la empresa, porque la realidad es que hace muchísimos años que lo venimos trabajando en estos aspectos, y de a poco venimos creciendo”, sostuvo.

La firma mantiene vínculos con instituciones de investigación como el INTA y grupo de Gestión Ambiental en Feedlot (GAF), con el objetivo de sostener procesos de mejora continua. La jornada también resultó una oportunidad para que los asistentes se lleven experiencias aplicables en sus empresas. “Está bueno que la gente se lleve ideas para sus explotaciones”, expresó Courreges.

Un aspecto destacado de la jornada fue la participación del personal de la empresa, que compartió con los visitantes las tareas que realizan en las distintas áreas. Para Courreges, “estas actividades son útiles para revalorizar sus trabajos y sus aportes a la empresa”, explicó.

Actualmente, PPC SA cuenta con 40 empleados, de los cuales 20 trabajan en la producción, tanto en agricultura como en ganadería, además del manejo de la maquinaria propia. La empresa busca que cada persona encuentre en su actividad una formación profesional vinculada al trabajo diario en el campo, transformando tareas específicas en oficios calificados que aportan al crecimiento del sistema productivo.

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