Ganadería argentina: una hoja de ruta para poder diferenciarse en el mercado global de carne
Ganadería argentina: una guía para poder diferenciarse en el mercado global de carne vacuna. El proyecto "Ganadería Posible" fue presentado en la Expo Rural.
La ganadería argentina atraviesa un gran momento con nuevas oportunidades comerciales en mercados clave y precios internacionales de la carne vacuna elevados en términos históricos. La agenda climática, en ese contexto, parece haber pasado a un segundo plano. Pero la realidad es que solo se está tomando un respiro.
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Recientemente, la Comisión Europea emitió un comunicado en el cual se indica que la UE-27 “desarrollará métodos armonizados para calcular las emisiones del ganado a nivel de establecimiento, las prácticas de mitigación del cambio climático, la gestión de nutrientes y la circulación sostenible de recursos”.
Si bien en muchas naciones exportadoras de proteínas cárnicas eso se interpretó como un cambio de perspectiva positivo, en realidad se trata de una reformulación de estrategias orientada a promover una mayor autosuficiencia de alimentos, sin resignar metas climáticas.
“Frente a este contexto, los países de la región avanzan a velocidades distintas. Brasil ya implementa a escala masiva tecnologías para reducir la fermentación entérica en rumiantes y está investigando alternativas para reducir su huella ambiental. Uruguay avanza firmemente en la medición de metano en sistemas pastoriles”, destacó Pablo Cañada, analista del área de Ambiente de CREA y coordinador de proyecto “Ganadería Posible”, durante una charla ofrecida esta semana en la Expo Rural de Palermo que se está desarrollando en la ciudad de Buenos Aires.
“Por su parte, la Argentina cuenta con un sólido respaldo científico y publicaciones que demuestran la eficiencia de sus sistemas agrícolas y ganaderos. Sin embargo, el sector local enfrenta una progresiva reducción del stock de vientres, lo que compromete su sostenibilidad”, indicó. Cañada remarcó además que, a diferencia de Brasil y Uruguay, la Argentina no cuenta con una estrategia ambiental definida para diferenciarse de sus competidores.
En este marco surge “Ganadería Posible”, un programa financiado por la Coalición del Clima y Aire Limpio de las Naciones Unidas, cuyo cliente directo es el Estado nacional –a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Subsecretaría de Ambiente– y que cuenta con la implementación por parte de CREA y Cleaner Task Force.
“A diferencia de otros proyectos puramente conservacionistas, la iniciativa busca demostrar que Argentina puede producir más carne de manera rentable y sostenible, abasteciendo los mercados internacionales y cumpliendo con las expectativas de la agenda climática global, pero bajo una mirada y estrategia regional propia”, indicó Cañada.
La clave del proyecto radica en enfocar la discusión en la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), una métrica que relaciona el total de gases emitidos con los kilos de carne producidos.
Por ejemplo: elevar el peso medio de faena implica que los animales permanecen más tiempo en el campo, lo que incrementa las emisiones absolutas en el numerador de la ecuación; sin embargo, el volumen final de carne diluye este efecto, logrando una menor intensidad de emisiones por producto terminado.
Pablo Cañada
Para alcanzar estos objetivos, no solo es indispensable traccionar la productividad a través de las buenas prácticas ganaderas –muchas de las cuales ya se aplican en el país–, sino establecer sistemas de medición y monitoreo que sean trazables, de manera tal que los datos puedan transformarse en información válida para generar un activo diferencial en materia comercial.
“La meta no se limita al metano; la hoja de ruta también se propone diseñar las bases para un instrumento de gestión del carbono en suelos ganaderos. La ciencia y la capacidad técnica están disponibles en el país, e incluso muchos productores ya realizan análisis de carbono de forma privada”, explicó.
“El verdadero desafío no es medir, sino gestionar y centralizar esa información para que fluya hacia los instrumentos de gobernanza nacional y sea utilizada como un activo estratégico en los mercados internacionales”, añadió.
Una construcción de abajo hacia arriba
A diferencia de las políticas tradicionales diseñadas de forma vertical, “Ganadería Posible” busca co-desarrollar la hoja de ruta junto a los productores, invirtiendo el proceso para que la construcción sea de abajo hacia arriba. Esta estrategia nacional ya cuenta con el compromiso de bajada territorial en cinco provincias de la región pampeana y en Corrientes.
La urgencia de consolidar este instrumento también es presupuestaria y competitiva. Mientras que Uruguay ya se encuentra en fases avanzadas con financiamiento internacional sustantivo y Brasil ha captado millones de dólares en subsidios para validar sus metas climáticas, Argentina aún se encuentra en la primera etapa del proceso. “Contar con una hoja de ruta validada y sólida es el único vehículo para presentarse ante los organismos mundiales y traccionar el financiamiento que el sector necesita”, remarcó el especialista.
Cañada dijo que el éxito de la iniciativa no dependerá de los técnicos ni de las instituciones, sino del involucramiento activo de los productores ganaderos. “Si el sector acompaña, valida y se apropia de esta hoja de ruta, el gobierno contará con las garantías necesarias para activar políticas públicas firmes. De lo contrario, el documento pasará a ser un texto más en un escritorio oficial. La oportunidad de marcar el rumbo de la ganadería está en manos de quienes la gestionan día a día en el campo”, resumió.
Pablo Cañada participó de un panel sobre ganadería y ambiente en la Expo Rural de Palermo que estuvo integrado por Carla Pascale, coordinadora de SCALA (PNUD); Laureano Corvalán, consultor de SCALA (PNUD); Mercedes Vassallo, representante de CREA en SCALA; y Camila Ajmat, líder de Sostenibilidad de la Sociedad Rural Argentina (SRA).