Producir terneros livianos en el feed lot permite organizar las salidas al mercado con flexibilidad y aprovechar precios favorables. Este planteo requiere resolver desafíos adicionales frente a los sistemas tradicionales. En el CREA Villegas se compartieron las prácticas que sostienen un modelo con una muy buena eficiencia de conversión, a partir de prácticas de manejo, infraestructura y personal capacitado.
Feed lot con terneros de 100 kg: más kilos y rentabilidad
Una empresa del CREA Villegas mejora la eficiencia de conversión y captura mejores precios en terneros livianos, con foco en manejo, infraestructura y personal.
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SUSCRIBITELa firma Pablo Pedro Courreges (PPC SA), ubicada en el noroeste bonaerense e integrante del CREA Villegas, utiliza el encierre como herramienta de planificación para adaptarse a los ciclos de precios y a la disponibilidad de recursos forrajeros. Según Pierre Courreges, responsable de la empresa, “encerrar terneros de 100 kg nos hace más eficientes. Permite aprovechar la eficiencia de conversión de cinco a uno. O sea, 5 kg de materia seca de alimento se convierte en 1 kg de carne, contra un sistema tradicional, donde esa relación es de siete a uno”.
Courreges precisó que esta modalidad también permite reducir costos de producción. “Alcanzamos un costo de 1500 pesos por kilo producido. Teniendo en cuenta que compramos un ternero de esa categoría de 100 kg en 4000 pesos, todos los kilos que produzcamos son beneficios”, señaló. Y destacó: “Esta estrategia nos permite preparar un animal muy eficiente para toda la estadía en el feedlot, con un desarrollo que optimiza el alimento desde el inicio”, indicó.
En el marco de una Jornada de Tranqueras Abiertas organizada por la región Oeste de CREA en el establecimiento Don Polito, Martín Monti, veterinario de actividad privada que se desempeña desde hace 15 años en el corral de PPC SA, señaló que la relación entre compra y venta representa un aspecto clave en la rentabilidad del encierre. "Compramos terneros de alrededor de 100 kilos en esta época. Eso nos plantea un desafío en la adaptación, la sanidad y el desarrollo de esta categoría, que resulta muy diferente a la compra de un animal convencional de 180 o 200 kilos para un corral", explicó.
A través de esta modalidad, se incorporan cerca de 1.200 terneros livianos cada año entre julio y agosto. El propósito es evitar la venta de novillos durante los meses con alta oferta de hacienda proveniente de los destetes de marzo, abril y mayo, cuando se genera una saturación en el mercado.
Monti comentó que la empresa busca anticipar la compra de terneros livianos en momentos en los que la mayoría no adquiere animales, con la intención de capturar mejores precios en la venta. "Es una forma de mantenernos activos en momentos de alta oferta de carne, como sucede desde ahora hasta fin de año. Por eso optamos por comprar un animal más liviano, con una recría larga que puede hacerse a campo o a corral según la categoría, con salida a partir de febrero o marzo del año siguiente, cuando supuestamente tenemos precios máximos de animales gordos", afirmó.
Adaptación, primeros desafíos
La adaptación representa un factor central al trabajar con terneros livianos en feedlot. La firma busca que, luego del arribo al establecimiento, los animales se acomoden al sistema con el menor nivel de estrés posible.
La empresa adquiere terneros de distintos orígenes, principalmente de la Cuenca del Salado y La Pampa, procedentes de ferias o de productores particulares. Cada fuente implica riesgos sanitarios diferentes, por lo que se realiza un análisis de cada tropa antes de la descarga, considerando factores como la duración del viaje. "Si provienen de un predio ferial, reforzamos las medidas de prevención en comparación con aquellos que llegan directamente del campo. Hay casos en los que los terneros vienen recién destetados y otros que pasaron tres o cuatro días encerrados en ferias, a veces sin acceso adecuado a agua y alimento", explicó el veterinario.
La distancia recorrida marca diferencias en el manejo inicial. No resulta igual un animal que viajó 20 kilómetros respecto de uno que recorrió 600 o 700 kilómetros. "Cada tropa necesita un período distinto de descanso. Cuando llegan, procuramos ofrecerles agua y comida de inmediato para que comiencen a alimentarse. Cualquier maniobra sanitaria queda supeditada a esa condición", comentó.
Otro aspecto relevante es la homogeneidad de la tropa. "Ponemos mucho cuidado en ese punto porque, aunque el promedio sea de 120 o 130 kilos, a veces hay terneros de 60 o 70 kilos junto con otros de casi 150. Si hay animales con mucha diferencia de peso, los más grandes, por dominancia y conducta social, desplazan a los más chicos del comedero en las primeras horas, lo que condiciona la adaptación. En cambio, cuando los terneros están entre pares, todos acceden a la comida de manera pareja", señaló.
Al momento de la descarga, se elabora un informe de tropa que detalla si hay animales caídos o con dificultades para bajar del camión por sus propios medios. "El encargado de la recepción, Jorge Villegas, me informa de inmediato sobre el estado de la tropa. Muchas veces, aunque sean terneros muy livianos, bajan en buenas condiciones y se adaptan con rapidez. En otros casos, llegan con signos de debilidad o con más horas de encierre previo, y eso determina el ritmo de la adaptación", indicó.
El clima también influye en esta etapa. Los inviernos húmedos, con barro en los corrales, generan complicaciones sanitarias y dificultan la conversión alimenticia. "El barro es el principal enemigo del sistema, porque afecta la sanidad y la adaptación. No es lo mismo recibir terneros en un invierno seco, aunque sea frío, que durante períodos húmedos", comentó.
Para mitigar estos problemas, la firma prioriza el uso de corrales con buen drenaje en el momento de la recepción. "Contamos con corrales nuevos donde el piso se mantiene firme y los animales están más cómodos. Tratamos de utilizar esos corrales para las tropas que llegan", detalló Monti.
Sanidad y bienestar animal
Tras la llegada de los terneros, la empresa realiza un seguimiento para confirmar que todos comiencen a alimentarse de manera adecuada. La implementación de los protocolos sanitarios se inicia, en general, a partir de los cinco días del ingreso al feedlot.
Monti explicó que anteriormente aplicaban los tratamientos sanitarios de inmediato, pero decidieron modificar ese criterio para priorizar la adaptación de los animales. "Antes hacíamos la sanidad enseguida porque nos asegurábamos de que el animal no se enfermara, pero le generábamos dolor y otro factor de estrés, además de obligarlo a pasar por la manga, lo que retrasaba la adaptación y la alimentación", indicó.
Los procedimientos sanitarios aplicados corresponden a los protocolos habituales de los sistemas de engorde a corral. Sin embargo, Monti subrayó que un aspecto clave es la capacitación de los trabajadores que realizan estas tareas. "El personal debe tener conocimiento pleno de todos los procesos sanitarios y mantenerse alerta ante enfermedades como el complejo respiratorio bovino, que es la patología más común. Es fundamental saber cómo tratarlo y con qué rapidez", señaló.
La velocidad en la detección y en el tratamiento impacta directamente en la eficacia de la intervención sanitaria. "Hay que actuar rápido para que el tratamiento sea efectivo y deje las menores secuelas posibles. Si se trata tarde, el animal puede salvarse, pero queda enfermo de manera crónica y, con el tiempo, se vuelve a enfermar o disminuye su capacidad de engorde", explicó.
El bienestar animal constituye otro pilar en la gestión sanitaria del feedlot. Para ello, se capacita al personal en prácticas que minimicen el estrés de los animales. "Evitamos todas las maniobras estresantes. Si se deben realizar, buscamos hacerlas de la forma más 'humana' posible, sin usar perros ni picana, con arreos con bandera y caminando. Llevamos a los animales a la manga la menor cantidad de veces posible para evitar golpes y estrés. Cuanto menos se los mueve, más tranquilos permanecen", comentó.
Una vez que superan la etapa de adaptación y se encamina el proceso sanitario, el manejo de los terneros livianos se asemeja al de otras categorías, con la diferencia de que requieren un período más largo para completar el ciclo de recría y engorde.
Cría y recría a corral
La empresa realiza la recría de terneros en corral con un esquema que permite ordenar las salidas al mercado según la evolución de cada tropa y las condiciones de negocio. Luego de la etapa inicial de adaptación, cuando los animales alcanzan entre 150 y 170 kilos, pueden continuar en recría con restricción alimentaria hasta completar el peso necesario para ingresar a la fase de terminación. La decisión depende de la categoría, del presupuesto disponible y de la estrategia de venta de carne que defina la empresa. "Eso es lo bueno del corral: permite planificar la salida de la hacienda, a diferencia del sistema pastoril", explicó Monti.
Las hembras permanecen en el establecimiento para completar la recría a corral. En el caso de los machos, la empresa evalúa si conviene mantenerlos en el feedlot o realizar la recría a campo. "Si la idea es vender un macho más pesado, por una cuestión de valor, presupuesto o mercado, se puede largar a campo. Todo depende de la disponibilidad de campo, de los números y de la oportunidad que se presente", señaló.
Durante la recría, los animales reciben dietas de alta densidad energética y proteica, formuladas para cubrir sus requerimientos según la categoría y etapa de crecimiento. "Utilizamos dietas balanceadas en proteína y energía, en base a maíz, pellets de girasol y de soja, y harina de soja. Además, todos los terneros que pesan menos de 120 kilos reciben alimento balanceado al inicio para asegurar que se alimenten bien", indicó.
La evolución de los terneros en esta etapa muestra resultados destacados en términos de crecimiento y eficiencia de conversión. "La ganancia de peso es impresionante, porque en esta etapa el ternero hace músculo y crece, el ritmo de ganancia es muy alto. La conversión de alimento en peso es excelente, porque en este momento el animal está creciendo, no se está terminando", detalló.
Según la experiencia de la firma, los terneros criados y recriados en corral presentan mejores desempeños en la fase de engorde respecto de aquellos que realizan la recría a campo. "Observamos que este sistema genera animales con un metabolismo tan acelerado que, cuando pasan a la etapa de terminación, se comportan mucho mejor que los que provienen del campo. Todo lo que viene de recría con restricción en feedlot, cuando pasa a engorde, se dispara en ritmo de ganancia", afirmó el profesional.
Este esquema se diferencia de otras prácticas habituales en la zona, donde la mayoría de los encierres trabaja con animales más pesados para terminación o con una recría más corta. "En general, se encierran animales de 160 o 170 kilos, provenientes de destetes tradicionales, pero no terneros de 100 kilos como hacemos nosotros", comentó.
Claves del negocio
El sistema de producción de terneros livianos en feedlot representa una oportunidad de negocio, aunque su implementación requiere preparación y una estructura adecuada para gestionar los riesgos sanitarios que implica esta categoría. Según Monti, para alcanzar buenos resultados, resulta indispensable contar con personal capacitado, nutricionistas, veterinarios y un esquema de trabajo aceitado. En este aspecto, destacó la empresa cuenta con el equipo de trabajo profesional y capacitado, una de las claves del sistema, bajo su coordinación y del capataz, Villegas.
"Muchos productores no hacen este sistema porque no están preparados. Hay que tener el personal y los corrales adecuados para enfrentar los riesgos. Todo el mecanismo tiene que estar aceitado para evitar problemas, porque los fracasos pueden ser grandes. Si no contás con la comida, el nutricionista, el veterinario y, sobre todo, el personal que realiza el manejo diario, puede fracasar", explicó.
El trabajo de la empresa en este sistema tiene una trayectoria de más de 15 años. "Cuando arranqué había 600 cabezas. Ahora tiene 10.000. Solo este mes entraron 1.200 terneros", señaló el veterinario. Una de las fortalezas del sistema radica en la continuidad del equipo de trabajo, integrado por los mismos profesionales y operarios desde el inicio de esta estrategia.
"La empresa tiene una visión de generar un grupo de trabajo, que es clave porque ayuda a mantener la confianza y una comunicación fluida entre el veterinario, el encargado de la hacienda, el nutricionista y quien administra la comida, por ejemplo", indicó Monti. El personal ocupa un rol central en la dinámica de la actividad. "Es una tarea que se hace todos los días, con lluvia, feriados o lo que sea, por eso resulta fundamental contar con gente responsable y con un buen ambiente de trabajo", concluyó.