3 de abril de 2024 en Buenos Aires

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No descuidar la gestión comercial

Agustín Baqué brindó pautas para gestionar la comercialización en 2023/24 durante una jornada técnica en formato virtual organizada por la región CREA Mar y Sierras.

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El escenario del mercado agrícola, tanto en el ámbito internacional como local, presenta importantes desafíos en la campaña 2023/24, lo que implica que es recomendable invertir una mayor cantidad de tiempo en la planificación comercial.

“Venimos con el chip de tres años de una fase La Niña pero ahora, con una fase El Niño, el escenario será diferente y habrá que poner el foco la gestión comercial”, aseguró este jueves el asesor comercial agrícola Agustín Baqué durante una jornada técnica en formato virtual organizada por la región CREA Mar y Sierras.

En términos macroeconómicos, las principales economías del mundo están registrando una desaceleración económica –que posiblemente derive en una recesión–, al tiempo que el fortalecimiento del dólar estadounidense encarece las importaciones de productos agroindustriales.

“La economía china no tracciona luego de la finalización de la política de ‘Covid cero’; tienen un problema importante en el sector inmobiliario, que fue el motor de la economía de ese país en los últimos años”, señaló.

Baqué recordó que un escenario climático con una fase El Niño suele favorecer la producción de maíz y soja en Sudamérica, al tiempo que contrarrestar la producción de cereales en Australia y la de aceite de palma en el sudeste asiático.

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“La demanda china observa que el abastecimiento de granos está asegurada en 2024 y, por lo tanto, no tiene apuro por realizar compras en un escenario de precios a la baja”, resaltó.

Al respecto, si bien la oferta exportable de maíz ucraniano no está asegurada en el marco del conflicto bélico presente en el Mar Negro, Baqué dijo que EE.UU. y Sudamérica tendrán oferta suficiente para cubrir ese eventual bache de oferta.

“Con una producción de aceite de palma complicada, el producto más beneficiado en ese escenario es el girasol, especialmente considerando que una sequía afectaría este año la producción de colza en Canadá y la de girasol en Europa”, apuntó.

Por otra parte, el consumo de aceites vegetales viene aumentando año tras año de la mano de un uso creciente en la elaboración de biodiésel, dado que muchas naciones están promoviendo la producción del mismo por cuestiones tanto energéticas como ambientales.

“En los últimos tiempos el precio internacional de los aceites comenzó a encontrar un ‘piso’ porque el mercado se está adelantando a un escenario de pérdida de producción del aceite de palma en el sudeste asiático”, remarcó.

En el último ciclo comercial el precio internacional de girasol se deterioró en gran medida porque Ucrania, ante la necesidad de generar divisas, exportó su producción de la oleaginosa a precios irrisorios. Eso hizo que ahora comience la nueva campaña comercia de girasol con existencias muy escasas del grano.

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En lo que respecta a la soja, el analista dijo que el hecho de que el balance de oferta/demanda en EE.UU. siga siendo ajustado garantiza cierta estabilidad de precios en lo inmediato, pero que tal panorama podría cambiar con el ingreso de una gran cosecha brasileña a partir de enero del año que viene.

“EE.UU., si bien tiene regiones que siguen con déficits hídricos, va camino a tener la relación stock/consumo de maíz más elevada de la última década; los precios en maíz en Chicago (CME Group) tienen potencial para caer en unos 30 dólares por tonelada”, alertó.

En el ámbito local, un aspecto importante por considerar es que, ante un salto devaluatorio importante, podría producirse un aluvión de ventas de trigo y cebada –en plena cosecha de ambos cereales–, lo que podría promover bajas en los precios de tales productos. “Es muy probable que, si aparece un tipo de cambio competitivo, muchos decidan vender en manada para generar una baja de los precios FOB”, advirtió.

En ese sentido, el analista recomendó comenzar a gestionar la comercialización de los cereales del ciclo 2023/04. “Los precios en dólares siguen, por el momento, históricamente elevados y el escenario que tenemos por delante es bajista”, señaló.

Baqué señaló que una alternativa para comenzar a construir precios del maíz 2023/24 es recurrir al Matba Rofex para, por ejemplo, comprar un PUT (opción de venta) con la venta de un CALL (opción de compra) en la posición correspondiente a Maíz Rosario Abril 2024.

Con respecto a la posibilidad de que el gobierno implemente un nuevo estímulo cambiario o eventualmente tributario para promover la venta de soja disponible, Baqué dijo es que probable porque la oleaginosa es el único producto disponible para recomponer las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) en los próximos meses.

“Dos de las propuestas electorales en curso están planteando quitas de retenciones agrícolas y, más allá de cómo se implementen, es muy probable que el cultivo más beneficiado en ese escenario sea la soja porque está gravada con una alícuota del 33%”, recordó.

En ese contexto, Baqué dijo que aquellas empresas agrícolas que siembren en campos arrendados valorizados en quintales de soja y no tengan en su portafolio productivo una proporción importante de esa oleaginosa, podrían llegar a experimentar un aumento considerable de costos de producción.

“Si bien en la zona sudeste de Buenos Aires la soja no es el cultivo más preponderante, sería aconsejable, en empresas sin campo propio, tener en esta campaña como respaldo el físico de la soja para poder hacer frente al pago del arrendamiento”, indicó.

Más allá de que lo suceda con el conflicto presente en el Mar Negro, el especialista dijo que en septiembre próximo comenzará a ingresar la cosecha ucraniana y rusa de girasol al mercado internacional, lo que tenderá a enfriar los precios de los productos derivados de esa oleaginosa al menos hasta febrero de 2024.

“En el mercado argentino aún queda mucho girasol (2022/23) por vender y la ventana óptima comercial del girasol argentino empieza cerrarse porque en unas semanas más empieza la cosecha en el Mar Negro”, advirtió.

Al respecto, el analista dijo que el precio ofrecido por las fábricas aceiteras por el girasol disponible se corresponde con su capacidad teórica de pago.

En cuanto a los forwards de girasol de la nueva campaña 2023/24, consideró que un rango de 330 a 350 u$s/tonelada es un marco adecuado para comenzar a construir precios de venta.

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