18 de enero de 2026 en Buenos Aires

Congreso CREA 2025: "¿Qué tienen en común Starbucks y la red CREA? La respuesta te sorprenderá

Congreso CREA 2025 “¿Qué tienen en común Starbucks y la red CREA? El valor del "tercer lugar" como catalizador de procesos de mejora e innovación.

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Congreso CREA 2025: el valor de la red CREA

“¿Qué tienen en común Starbucks, una simple cafetería, con la red CREA, que moviliza miles de productores en todo el país?”. La pregunta –desafiante– fue realizada por el Nicolás Ajzenman durante una charla ofrecida en el Congreso CREA 2025 que se está llevando a cabo en Tecnópolis.

Starbucks se define a sí misma como un “tercer lugar”, es decir, un ámbito en el cual las personas con intereses comunes se reúnen para compartir información, opiniones y experiencias.

“El tercer lugar habilita conversaciones más abiertas, con gente distinta a la que ves todos los días y con una agenda diferente a la de tu cotidianidad. Tal vez te juntás con un conocido de la facultad que no ves hace tiempo y te quiere contar qué está haciendo o preguntarte en qué andan tus cosas. Y muchas veces de ahí es que salen nuevos proyectos”, explicó Ajzenman, quien es profesor asistente en la Universidad McGill, Canadá, y autor del libro “Esto también es economía”.

El “tercer lugar” es muy común en las ciudades, entornos en los cuales prospera la creatividad y la innovación precisamente porque favorecen cruces informales entre personas. Pero ¿cómo hacer para medir algo tan intangible como las charlas entre conocidos? ¿Qué evidencia hay de que esos espacios generan impacto real?

“Voy a empezar con un dato: en las ciudades de EE.UU. donde hay Starbucks, hay más o menos 15% más de empresas que en las que no. Las ciudades en donde hay Starbucks difieren de las ciudades en las cuales no hay en muchas dimensiones: más población, más ricas, más densas. Todo eso puede generar innovación, con o sin Starbucks. El famoso correlación no es causalidad. Pero si me dan dos minutos puedo convencerlos de que sí hay causalidad”, relató.

“Resulta que a unos investigadores de la Universidad de Columbia se les ocurrió buscar la documentación de todas y cada una de las aperturas de Starbucks en EE.UU. y también todas y cada una de las aperturas fallidas, es decir, Starbucks que estaban a punto de empezar a construir el local pero que se toparon con las quejas de una asociación vecinal o con un cambio repentino en la regulación de construcción y decidieron mudarse a otro distrito en vez de construir ahí”, apuntó.

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Starbucks. El valor del

Starbucks. El valor del "tercer lugar"

Lo que hicieron entonces en el estudio es comparar la cantidad de empresas nuevas entre distritos con y sin Starbucks, sino la evolución en la creación de empresas en distritos en los cuales se montó un Starbucks versus otros en donde estaba planificado uno pero finalmente no pudo concretarse.

El estudio (Third Places and Neighborhood Entrepreneurship: Evidence from Starbucks Cafés) detectó que en las zonas que anteriormente no contaban con cafeterías, la apertura de un Starbucks aumentó el número de startups entre un 2,3% y un 11,8 %, en promedio, durante los siete años posteriores a su apertura. El efecto sólo se observó cuando no había otros cafés u organizaciones con una función similar en el distrito.

Lo que nos hace especiales

“La pregunta es ¿qué tiene Starbucks de especial?. Porque cafeterías había y seguirá habiendo en todos lados. No creo que sea porque el café sea más rico. El valor aparece porque Starbucks logró posicionarse como un lugar de encuentro en el cual la gente se reúne, es decir, un tercer lugar”, precisó.

“Cuando uno mira cómo funciona CREA –las reuniones, la conversación entre pares, el intercambio, la apertura, la horizontalidad–, ve muchos de los mismos ingredientes que hacen que Starbucks, así como tantos otros ámbitos, sea un tercer lugar”, aseguró el economista.

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Nicolás Ajzenman dialogó en diferido con Diego Sehinkman

Nicolás Ajzenman dialogó en diferido con Diego Sehinkman

¿Qué pasa cuando se juntan empresarios a hablar de sus negocios con apertura, con gente nueva, distinta? ¿Qué pasa con la innovación, con el crecimiento, cuando esas redes se sostienen en el tiempo?

“Responder esa pregunta es difícil: hay muchos empresarios que forman asociaciones y que les va bien, pero es imposible saber si les va bien porque se abren o en realidad porque son tan buenos en todo lo que hacen que les hubiera ido bien con o sin asociaciones”, afirmó.

Ajzenman citó un estudio realizado por economistas que consistió en seleccionar aleatoriamente 2820 empresas de Nanchang (Jiangxi, China) con un promedio de 36 empleados y establecidas en los últimos años, las cuales fueron divididas en dos grupos. En el primero los propietarios o gerentes fueron agrupados en subgrupos de diez personas cada uno y se les pidió que sostuvieran reuniones mensuales durante un año, mientras que el grupo de control no tuvo esa exigencia.

Los integrantes del experimento, luego de presentarse –pues ninguno se conocía–, armaron un calendario de doce reuniones mensuales, las cuales fueron auto-gestionadas y sin ninguna agenda pre-establecida. En cada reunión el anfitrión hacía un tour por su empresa y proponía un tema para intercambiar información y opiniones. El estudio (Interfirm Relationships and Business Performance) arrojó resultados muy interesantes.

“Las empresas que participaron del programa tuvieron un 8% más ventas, 5% más empleados, 6% más inversión en activos, 9% más clientes, nueve puntos porcentuales más probabilidad de conseguir préstamos y ocho puntos más probabilidad de lanzar productos nuevos. Y no solo eso: las redes que se formaron durante el programa siguieron vivas después. Cuando una red empieza a generar valor, las personas quieren sostenerla”, resaltó.

“Lo más interesante no fue solo el aumento de ventas o de ganancias o de innovación, sino que los empresarios se animaron a abrirse y a compartir lo que sabían con gente que ni conocían y por fuera de sus redes habituales. Y lo hicieron, y lo siguen haciendo, porque vieron que abrirse funcionaba”, apuntó.

El economista destacó que el comienzo de esos encuentros no surgió naturalmente, sino que fue inducido.“Ahí es donde CREA marca la diferencia porque hace algo bien difícil: generar espacios de conversación y redes entre pares que, por geografía, podrían no haberse cruzado nunca”, destacó.

“Todo eso que la evidencia nos dice que funciona en condiciones ideales, CREA lo hace en un entorno mucho más desafiante. No en una ciudad densa y conectada, que es donde suelen florecer los Starbucks, sino en un contexto rural, con distancias largas y espacios comunes escasos. Y, sin embargo, ahí lograron crear un tercer lugar”.

“CREA logró algo que ni Starbucks ni los experimentos académicos pueden garantizar: construir, en el lugar menos obvio, una red viva, horizontal y sostenida entre pares. Y esas redes no son solo una linda idea teórica. CREA es la prueba viva de que en el mundo real funcionan”, resumió Ajzenman.

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