16 de febrero de 2026 en Buenos Aires

Congreso CREA 2025: no perdamos aquello que nos hace humanos

Congreso CREA 2025: una mirada espiritual y profunda del Padre Ángel Rossi. Un mensaje sobre la fe, la ternura y la esperanza.

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Congreso CREA 2025: una mirada profunda

En una emotiva conferencia ofrecida en el Congreso CREA 2025 que se está realizando en Tecnópolis , el sacerdote Padre Ángel Rossi invitó a detenernos en medio del ruido del mundo para mirar hacia adentro, hacia ese lugar íntimo donde residen los sueños, las heridas, la fe, la ternura y la esperanza.

A través de palabras cargadas de sabiduría y humanidad, el Padre Rossi desplegó una visión del ser humano que, pese a estar herido, sigue soñando, sembrando y amando. El mensaje es claro: no estamos solos, y aún en la más dura oscuridad, la luz del amanecer puede encontrarnos haciendo el bien.

“Medité sobre mi condición, perdido en el desierto y amenazado. Aquí no poseía nada en el mundo. No era sino un mortal perdido entre la arena y las estrellas, conscientes de la única cultura que era de respirar.” Con esta imagen de un texto del escritor francé Antoine Marie Jean-Baptiste Roger de Saint-Exupéry, el Padre Rossi nos lanza a lo esencial: somos frágiles, pequeños ante el universo, pero profundamente humanos. Respirar, amar, esperar y soñar se convierten entonces en nuestros gestos más radicales de resistencia ante la desesperanza.

Pese a todo, Rossi destacó en el texto del escritor una fuerza sorprendente: “Y no obstante, me descubrí lleno de sueños.” Incluso cuando todo parece indicar que ya no hay motivo para seguir soñando, el alma se rebela contra la resignación. Este descubrimiento no es ingenuo, es la expresión de una fe que permanece despierta incluso cuando el entorno parece árido.

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Padre Ángel Rossi

Padre Ángel Rossi

El corazón, territorio de sueños

El sacerdote nos llamó a revisar ese “territorio de sueños” que es nuestro corazón. No se trata solo de recordar las veces en que nos ayudaron, sino también de reconocer cuándo atropellamos los sueños ajenos por torpeza o egoísmo. La reconciliación con quienes han transitado nuestras tierras interiores, con quienes hemos dañado o que nos han dañado, se vuelve una parte necesaria del camino hacia la sanación.

Rossi recordó una frase del sacerdote Mamerto Menapache. “No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras manos.” Es en este compromiso con el trabajo silencioso, con el bien no vistoso ni celebrado, donde se forja la verdadera esperanza. Que la madrugada nos encuentre sembrando, dice, aunque nadie lo vea, aunque no sea noticia.

En esta línea, evocó una definición preciosa de sabiduría dada por San Agustín: “Sabio es el que pesca el arte de ser feliz.” Pero ¿qué significa ser feliz? San Agustín responde: “Feliz es el que ama y se sabe amado.” Es decir, la sabiduría no radica en la acumulación de datos, sino en el conocimiento de lo esencial: amar, ser amado, y vivir de acuerdo a esa verdad. La verdadera sabiduría es experiencia hecha consejo, es vida compartida desde la humildad.

El corazón, insistió el Padre Rossi, no es sólo un órgano, sino el centro íntimo de la persona. Es allí donde nacen los planes, las decisiones, los ideales. Con emoción cita a Atahualpa Yupanqui: “Tengo una chuna en el pecho que se llama corazón... pero está dentro del pecho y, sin él, yo no soy yo.” Es en ese corazón donde debemos entrar, como espeleólogos del alma, para redescubrir la fe y los sueños que aún palpitan en medio de la ceniza.

El Papa Francisco, indicó Rossi, ha dicho: “No dejen que se endurezca su corazón.” Porque el progreso técnico no puede apagar lo humano, no debe borrar el rostro del otro. La cultura del rostro es esencial. Nombrar, mirar, reconocer la dignidad del otro es un acto de resistencia frente a sistemas que deshumanizan. En contraposición a los regímenes que reducen a las personas a números, el cristianismo llama por el nombre.

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Padre Ángel Rossi

Padre Ángel Rossi

La importancia de crear redes

La propuesta es salir del individualismo y crear redes. Como los liliputienses de Gulliver, es a través de los pequeños hilos de la amistad, de la acción comunitaria, del trabajo compartido, que se pueden enfrentar los “monstruos grandes” que nos aplastan. La estrategia siempre será la amistad cívica, el ayudarnos los unos a los otros.

Este caminar juntos es lo que la espiritualidad llama sinodalidad: la capacidad de vivir en reciprocidad, de pedir ayuda, de tender la mano. Porque hay cosas que sólo se entienden con ojos que han llorado. La experiencia compartida del dolor nos vuelve más humanos y nos habilita para acompañar al otro con compasión real.

Otro eje fundamental del mensaje de Rossi es la ternura. “La ternura es un amor respetuoso, concreto, atento, eficaz y victorioso. Desarmado y desarmante.” No es sentimentalismo ni debilidad, es una fuerza que sana, que reconstruye, que restaura. Cada uno de nosotros, afirmó, ha sido sanado alguna vez por un gesto de ternura: una palabra, una caricia, un abrazo, una comida compartida.

Y el núcleo final del mensaje: la esperanza. Una esperanza testaruda, que dice “aunque… sin embargo.” Aunque todo parezca perdido, aunque el miedo muerda, aunque el corazón esté cansado, sin embargo, seguimos de pie, seguimos sembrando, seguimos creyendo.

La esperanza, entonces, es la virtud del que camina. No como quien espera pasivamente, sino como quien construye activamente un futuro mejor. “Que la mañana nos pille sembrando”, repite el Padre Rossi, como una consigna para todos. Que el amanecer nos encuentre amando, haciendo el bien, apostando por la verdad y el encuentro, aun cuando nadie lo vea.

En este tiempo de tanto ruido, desinformación, violencia y desencanto, la conferencia del Padre Rossi se volvió una luz que alumbra el camino del alma. Nos recordó lo esencial: el valor del corazón, el poder de los gestos, la belleza de la ternura, y la potencia revolucionaria de una esperanza que no se rinde. No porque no duela, sino precisamente porque sabe que vale la pena seguir amando.

Nos acompañan en el Congreso CREA

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