Congreso CREA 2025: demografía y desarrollo económico
“¿Es necesario hacerse rico antes de hacerse viejo? Independientemente de lo que uno piense, cuando se trata de responder como sociedad la respuesta es un rotundo sí porque estamos en una transición muy importante: la transición demográfica”. Indicó hoy José María Fanelli, doctor en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor de la Universidad de San Andrés.
La charla fue en el marco del Congreso CREA 2025 que se está realizando en Tecnópolis.
El ser humano no es siempre el mismo en el transcurso de su existencia. Y la sociedad tampoco. A medida que las naciones se desarrollan, desciende la tasa de fertilidad y aumenta la esperanza de vida.
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Evolución de la tasa de fertilidad y de la esperanza de vida en las naciones de altos y bajos ingresos.
Desde mediados de la década pasada, las mujeres en la Argentina decidieron tener muchos menos niños, mientras que la esperanza de vida continuó subiendo, lo que implica que la cantidad de la población en condiciones de trabajar y generar riqueza está muy próxima de alcanzar un tope para luego empezar a descender progresivamente.
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Evolución y proyección de la transición demográfica argentina
“Cuando somos pobres, tenemos alta natalidad y alta mortalidad. Y si nos enriquecemos, vamos a tener baja natalidad y baja mortalidad. Y en el medio está justamente la transición demográfica”, explicó Fanelli, quien integra la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue director de la Carrera de Economía de la UBA.
El bono demográfico
“Estamos viviendo un momento glorioso, que es el del bono demográfico, donde hay menos niños en los hogares y más gente dispuesta a trabajar. Los padres trabajando, los niños educándose y con mejor salud y oportunidades”, apuntó.
El problema es que la tendencia muestra que el bono demográfico argentino tiene apenas una década más de existencia, luego de la cual la población tenderá a envejecer y la proporción de personas con capacidad de trabajar será cada vez menor.
“Vamos a tener muchos ancianos en el hogar y menos personas trabajando; este es el desafío que nos puso la naturaleza, Dios, la historia, lo que ustedes quieran pensar; necesitamos liderazgo para poder hacer frente a este escenario”, advirtió.
Desafíos para la Argentina
El economista explicó que la tarea que la Argentina tiene por delante es aumentar en la próxima década el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita a través de una mayor productividad y de una mayor cantidad de personas empleadas en actividades que generen valor agregado a la economía.
Eso porque cuando se acabe el bono demográfico no sólo serán menores las posibilidades de generar riqueza por medio del capital humano, sino que además habrá más ancianos para mantener.
Al considerar los países que integran el G20, la Argentina, Brasil, México y Turquía son los que se encuentra en la fase del bono demográfico, mientras que EE.UU., Canadá, Europa, Reino Unido, Japón, Corea y Rusia están ya atravesando el período de envejecimiento de la población.
“China está a un paso de finalizar el período del bono demográfico y las naciones del futuro en el G20, las que tienen un proporción considerable de jóvenes, son India, Indonesia, Arabia Saudita y Sudáfrica”, expresó Fanelli,
“En los países envejecidos se concentra el ahorro, mientras que las naciones jóvenes se caracterizan por el crecimiento de la demanda de alimentos, minerales y energía”, añadió.
Entre las tareas para aprovechar lo que nos queda del bono demográfico argentino, el especialista dijo que resulta prioritario crear empleos formales de calidad con alta productividad, además de aumentar la tasa de ahorro.
También resulta indispensable desarrollar los mercados de capitales para poder canalizar el ahorro propio en emprendimientos argentinos, ya que buena parte del ahorro local se encuentra en el exterior.
“Tenemos un gran potencial por desarrollar en el país y gran parte del ahorro argentino está colocado afuera a tasas bajas o negativas en países envejecidos porque no confiamos en nosotros mismos; somos el país más estúpido del mundo en ese sentido”, sentenció.
Otra cuenta pendiente es una reforma tributaria para promover la inversión y la generación de valor, de manera tal de propiciar un crecimiento genuino de la recaudación tributaria y así desarrollar la infraestructura necesaria para mejorar la competitividad de la economía.
“Hay que aprovechar lo que nos queda del bono para acelerar el crecimiento. Si no llegamos con ingresos altos a la etapa de envejecimiento, el bono de hoy será el pasivo de mañana, lo que implicará una fuerte carga tributaria para financiar a los trabajadores retirados. Por eso, tenemos que hacernos ricos antes de hacernos viejos”, resumió.
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