A pesar de las importantes dificultades climáticas y comerciales experimentadas por el agro argentino, la intensificación de los sistemas agrícolas en la red CREA se ha venido consolidando en los últimos años. Al considerar los cultivos de servicio informados como tales o bien como antecesor en el último lustro, es factible observar en la red CREA un crecimiento del uso de los mismos en simultáneo con una proporción creciente de la participación de las gramíneas en la rotación agrícola, lo que contribuye a consolidar la sostenibilidad de los sistemas productivos.
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Cultivos de servicio en la red CREA
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SUSCRIBITEUn análisis de registros obtenidos de DAT CREA, realizado por Pía Bonamico, muestra que en el ciclo 2021/22 (último dato consolidado) el mayor porcentaje relativo de uso de cultivos de servicio en la rotación se informó en las regiones CREA Centro, Oeste Arenoso y Chaco Santiagueño. En términos nominales, la región CREA Centro lideró el uso de cultivos de servicio con una superficie de 22.111 hectáreas, la mayor parte de la cual está integrada por centeno y multiespecies anuales.
“La planilla DAT CREA permite informar el cultivo de servicio como un cultivo por sí mismo para poder así mejorar el análisis de los datos relevados”, comenta Pía.
Si bien inicialmente el uso de cultivos de servicio se instrumentó con el propósito mayoritario de generar cobertura y aportar nutrientes al sistema, en los últimos años fue ganando mayor relevancia la utilización de la herramienta con el objetivo de controlar malezas problemáticas.
Mientras que el centeno suele ser el cultivo preferido para sembrar luego del maíz, la vicia sola o integrada con otros cultivos predomina en la etapa posterior a la cosecha de soja. “Eso está asociado en gran medida al cultivo posterior en la rotación, posicionando soja posterior al centeno y maíz a la vicia”, explica Pía.
En el caso del centeno, se observa un crecimiento sostenido de la siembra aérea en las últimas campañas, mientras que para el resto de las especies predominan los métodos convencionales.
En el siguiente gráfico puede verse un diagrama de cajas “boxplot” con las fechas de siembra informadas de centeno, vicia y multiespecies, donde la línea inferior de la caja corresponde al primer cuartil de datos (lo que indica que el 25% de los valores son menores o igual a ese valor), la línea del medio es la mediana (50% de los valores son menores o igual a ese valor) y la línea superior de la caja representa el tercer cuartil (75% de los valores son menores o igual a ese valor). La cruz representa el valor promedio, mientras que el rango intercuartílico permite ver la dispersión de datos presente en la muestra.
“Considerando al ‘día cero’ como el 1 de abril, en todos los cultivos se observa que en las últimas campañas ha habido un retraso en la fecha de siembra, con una fecha promedio en la última campaña del 18 de abril en centeno y del 30 de abril en vicia”, apunta la técnica CREA.
En lo que respecta a la fecha de secado de los cultivos de servicio, el centeno muestra un progresivo ajuste de la tecnología en los últimos años, mientras que la vicia evidencia una elevada variabilidad de situaciones entre campañas.
“En términos generales, el ciclo del centeno finaliza el 10 de septiembre, mientras que el de la vicia es más extenso, con una fecha promedio de terminación del 15 de octubre. Eso está asociado en gran medida a la fecha de siembra del cultivo siguiente y, en el caso de la vicia, a la búsqueda de sincronizar la entrega de nitrógeno aportado por el cultivo de servicio en el momento en el que el maíz lo necesita”, remarca Pía.
Al analizar los datos de las muestras más consistentes, provenientes de ambientes promedio de las regiones CREA Centro, Chaco Santiagueño y Oeste Arenoso (lotes sin riego y sin daño por granizo), puede verse que la incorporación de cultivos de servicio como antecesor inmediato no sólo no contribuye a mejorar los rendimientos en soja y maíz, sino que incluso rinde menos que los mejores antecesores que tiene cada cultivo.
“Sin embargo, cuando el análisis se hace con una mirada de largo plazo y se evalúan los lotes que han tenido al menos un cultivo de servicio en los últimos años comparado con aquellos que no, puede observarse que la incorporación de cultivos de servicio reduce la variabilidad de los rendimientos, principalmente los pisos”, resalta Pía.