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Cultivo de maíz temprano: resultados de ensayos de híbridos, densidad y nutrición en la región CREA Litoral Sur

Ensayos CREA. Resultados de ensayos de híbridos del cultivo de maíz, densidad y fertilización en la región CREA Litoral Sur

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6 de mayo de 2026 - 17:52

Ensayos CREA: cultivo de maíz temprano

En el ciclo 2025/26 la región CREA Litoral sur realizó ensayos de híbridos de maíz temprano en cinco ambiente representativos de la zona para obtener un promedio general de 7032 kg/ha con un mínimo de 5376 kg/ha en Gilbert y un máximo de 8213 kg/ha en La Paz.

No se lograron diferencias estadísticamente significativas entre híbridos evaluados. Los híbridos más destacados en el promedio de ambientes explorados fueron BASF 7339 Vip3 con un rendimiento índice del 105.7%, NK 842 Vip3 con 105.6%, ST 9939 Vip3 con 105.4%, ADV 8122 Vt3p con 105.2% y BRV 8380 pwue con 104.0%.

Al analizar los registros de las últimas tres campañas, tampoco se detectaron diferencias significativas en rendimiento promedio entre híbridos. Si bien existe un rango numérico entre materiales, este resulta relativamente acotado en términos agronómicos.

Sin embargo, al incorporar la variabilidad al análisis, aparecen diferencias relevantes: los híbridos presentan comportamientos claramente distintos en términos de estabilidad, aun cuando sus rendimientos promedio sean similares. Eso implica que algunos materiales mantienen resultados más consistentes entre campañas, mientras que otros muestran mayor dispersión y, por lo tanto, mayor incertidumbre.

El análisis conjunto de rendimiento promedio y variabilidad permite visualizar un eje de decisión que no aparece al observar solamente el rinde. Se identificaron híbridos que combinan alto rendimiento y baja variabilidad, otros con buen rendimiento pero mayor inestabilidad, y también materiales estables pero con menor techo productivo.

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Variabilidad de rendimientos y rendimiento promedio por híbrido evaluado en las campañas 2023/24, 2024/25 y 2025/26. CREA Litoral sur

Eventos biotecnológicos

Una característica distintiva de la campaña 2025/26 fue el elevado nivel de daño de Spodoptera sp. en el norte de la región, con una incidencia del 15% en La Paz y del 27% en Feliciano. Se observó una marcada diferencia entre eventos biotecnológicos: la tecnología VT3P mostró alta susceptibilidad, mientras que los apilados que contienen el evento MIR162 (TRE, VIP3, PWUE) presentaron mejores resultados, aunque con ciertas alertas sobre niveles de daño evaluados

En los ensayos de La Paz y Feliciano se observó una marcada diferencia entre eventos, tanto en incidencia como en la escala de daño (Davis 0-10), lo que demuestra la alta susceptibilidad de la tecnología VT3P (Cry A.105 + Cry2Ab2 + Cry3Bb1), pero también se advierte un mayor daño evaluado en los eventos con MIR162.

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Incidencia y daño causado por Spodoptera (2025/26). CREA Litoral Sur.

El análisis de incidencia de Spodoptera sp. de los últimos cuatro años en los ensayos del norte de la región alerta sobre la posibilidad cierta de un quiebre de tolerancia del evento MIR162 y advierte sobre la necesidad del correcto manejo de las herramientas disponibles para retardar el impacto de ese fenómeno.

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Densidad

En campañas anteriores se realizaron en la región pruebas de campo combinando densidades e híbridos con distinta plasticidad. Los rendimientos promedio por año variaron notablemente, desde 9000 kg/ha (2020) hasta 4500 kg/ha en 2023 debido al daño severo promovido por el complejo de enfermedades del “achaparramiento del maíz”.

Los resultados muestran que la respuesta a la densidad y el rendimiento asociado están determinados, principalmente, por el tipo de limitación ambiental dominante más que por el nivel de densidad en sí mismo.

En el ciclo 2020/21, con mayor oferta hídrica, las densidades de 6,5 plantas/metro cuadrado resultaron favorecidas, mientras que en 2021/22 y 2022/23 los mayores rindes se lograron entre 4,5 y 5 plantas/metro cuadrado. En el 2023/24, con el “achaparramiento del maíz”, las mayores densidades tendieron a un mayor rendimiento, siendo una señal de comportamiento muy interesante de explorar.

En ambientes de alta oferta, los mecanismos asociados a una mayor generación de granos maximizaron el rendimiento. En cambio, en condiciones de estrés severo o desbalances fisiológicos, la eficiencia en el uso de recursos o el ajuste estructural adquirieron mayor relevancia

En el ciclo 2025/26 se condujeron tres nuevos ensayos de densidad en la zona, los cuales lograron incrementos significativos de rendimiento al pasar del nivel de 4,0 a 6,0 plantas/metro cuadrado; desde 456 kg/ha en Gilbert hasta 815 kg/ha en Victoria. Sin embargo, ya a ese nivel se ponen de manifiesto procesos compensatorios entre los componentes de rinde que impiden una relación lineal y directa entre rendimiento y densidad de plantas; tales procesos condujeron en general a no lograr incrementos significativos al escalar al nivel superior de 8,0 plantas/metro cuadrado, lo que permite establecer un rango general de densidad óptima en un nivel de 5,5 a 6,5.

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Rendimiento índice (promedio sitio = 100) versus densidad a cosecha. CREA Litoral Sur

Luego de cinco campañas evaluando la interacción entre la densidad y los mecanismos de plasticidad en maíz bajo condiciones de secano en Entre Ríos, se observa que el rendimiento responde, principalmente, al tipo de limitación ambiental dominante más que a la densidad en sí misma.

En años de alta oferta de recursos, los híbridos con mayor capacidad de generación de rinde (fijación de granos, prolíficos y flex) logran maximizar el rendimiento, mientras que, en condiciones de estrés severo, se destacan aquellos con mayor eficiencia en el uso de los recursos. En situaciones de desbalance fisiológico, como las asociadas al estrés biótico, los materiales con ajuste estructural (macolladores) muestran una mayor estabilidad.

En ese contexto, la densidad óptima se mantiene en un rango relativamente estrecho, actuando como un modulador secundario del rendimiento y no como su determinante principal. Por el contrario, la elección del tipo de plasticidad es lo que define la adaptación al ambiente y la estabilidad productiva.

Prácticas de manejo como el ajuste de la disponibilidad temprana de nitrógeno, evitando excesos sin generar limitaciones y complementando con aplicaciones en estadios cercanos a V6–V8, pueden contribuir a sostener un crecimiento más equilibrado del cultivo, reduciendo la probabilidad de desbalances fisiológicos que amplifiquen el impacto de estreses bióticos, sin alterar el rol central de la densidad y el tipo de plasticidad en la determinación del rendimiento.

En secano, con agua limitante, las diferencias entre los mecanismos de plasticidad no radican tanto en el rendimiento que pueden alcanzar en un rango de densidades óptimas tan estrecho (como el demostrado para la mayoría de las condiciones), sino también –y más importante– en cuánto rinde se pierde cuando la densidad se desvía de ese rango óptimo.

En condiciones hídricas no limitantes (como puede ser un riego bien conducido), las plasticidades por eficiencia de fijación de granos, espiga flex o peso de granos minimizan el riesgo de estrés hídrico.

Fertilización

Se realizaron dos ensayos de fertilización en los sitios de Victoria y La Paz. En ambos ensayos se lograron las más altas respuestas con los tratamientos de alta dosis de N (300 kg/ha de urea), poniendo en evidencia la fuerte limitante que ese nutriente tiene sobre la productividad del maíz en la región.

A nivel de isodosis de nitrógeno, la comparación de urea convencional versus con inhibidor de ureasa (NTotal Plus) aplicados al voleo a la siembra, muestra una ventaja adicional de esta última de +1170 kg/ha en Victoria y de +1416 kg/ha en La Paz

En lo que respecta a la forma de aplicación de urea convencional (140kg/ha), al comparar incorporada versus voleada a la siembra, se observaron significativas respuestas a favor de la incorporada, que fueron de 724 kg/ha en Victoria y de 2766 kg/ha en La Paz.

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Respuestas a tratamientos de fertilización en maíz temprano (2025/26). CREA Litoral Sur

Ambos resultados, tanto de fuente de nitrógeno como de técnica de aplicación, respaldan el efecto positivo que tiene atenuar las pérdidas de nitrógeno por volatilización, particularmente en La Paz, donde transcurrieron 15 días desde siembra hasta la primera lluvia (11 milímetros) y además con diez días anteriores de siembra sin lluvias relevantes en ambos sitios.

Por último, las respuestas a potasio evaluadas a igual nivel de nitrógeno y fósforo fueron sorprendentemente altas, particularmente en La Paz y en contra de los diferentes niveles de potasio detectados por análisis de suelo. Este resultado habitualmente detectado pone en crisis la definición de “umbrales de suficiencia” universales y obliga a considerar la tipología del componente arcilla y secundariamente la materia orgánica de cada tipo de suelo a fertilizar.

Los resultados de la campaña 2025/26 se alinearon con los obtenidos en el ciclo anterior en cuanto a la mayor eficiencia de las aplicaciones incorporadas de urea y las significativas respuestas a potasio esperables en suelos con predominancia de arcillas montmorillioníticas.

Se realizaron además dos ensayos con tratamientos foliares en las zonas de La Paz y Gilbert. La respuesta promedio general a tratamientos fue de 426 kg/ha, producto principalmente del efecto observado en La Paz, con una respuesta promedio de 799 kg/ha (desde 1386 hasta 373 kg/ha). Un hecho destacable es que esas elevadas respuestas se presentaron en un contexto de ambiente tan favorable al crecimiento en el sitio experimental que se lograron rendimientos máximos en torno a las 10.000 kg/ha.

Se trata del segundo año consecutivo en que la bio y microestimulación lograron respuestas significativas en el rendimiento de maíz temprano en los ensayos destinados a ese fin. En la campaña anterior, en dos ensayos se lograron respuestas promedio de 480 kg/ha (desde 264 hasta 695 kg/ha).

Las aplicaciones foliares y bioestimulantes muestran respuestas consistentes en condiciones de campo, aunque los mecanismos de respuesta no siempre sean claramente identificables. Más allá de su variabilidad, representan una herramienta promisoria para mejorar el estado fisiológico del cultivo y sostener el rendimiento.

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