En el sudoeste de Córdoba, la empresa Danglar Agronegocios SA, integrante del grupo CREA La Portada, comenzó a revisar en detalle la calidad de siembra de sus cultivos de gruesa como parte de un proceso de mejora productiva y puesta a punto de un nuevo proyecto de agricultura regenerativa.
- Crea >
Agricultura regenerativa: por qué la calidad de siembra también importa
Tras sumar biológicos y cultivos de servicio, plantean ajustes en la maquinaria agrícola para avanzar en la agricultura regenerativa, mejorar rindes y el suelo.
Alcanzaste el límite de 40 notas leídas
Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITELa iniciativa surgió a partir de la detección de diferencias entre la cantidad de semillas sembradas y las plantas efectivamente implantadas y emergidas en el lote. Ese diagnóstico llevó a impulsar una capacitación específica y a evaluar el funcionamiento de sus sembradoras y de cada uno de los componentes del tren de siembra.
El objetivo es avanzar en una estrategia de agricultura regenerativa que, además de incorporar cultivos de servicio e insumos biológicos, permita mejorar la implantación, optimizar el uso de insumos y la salud de los suelos, y construir un sistema agrícola más eficiente.
Un cambio de enfoque
El proceso comenzó hace dos años, cuando Diego y Matías Lorenzo advirtieron que el modelo productivo enfrentaba desafíos económicos y agronómicos. “Veíamos que los márgenes de la agricultura se estaban achicando y, al mismo tiempo, que los suelos perdían materia orgánica, fósforo y otros nutrientes. Cada vez necesitábamos más insumos para sostener los rendimientos”, explicó Diego Lorenzo.
La búsqueda de alternativas comenzó con una conversación con un productor australiano que compartió su experiencia con el uso de insumos biológicos. Más tarde, un viaje a Estados Unidos terminó de consolidar el interés por ese enfoque. “Visitamos una empresa que trabajaba con bacterias, hongos y otros biológicos, y nos pareció un sistema de producción muy interesante”, recordó.
A partir de esa experiencia, la empresa incorporó al ingeniero agrónomo Santiago Urrutia para coordinar el proyecto. La elección respondió a la intención de sumar una mirada diferente sobre la producción. “Buscábamos alguien que no estuviera condicionado por los esquemas tradicionales y que pudiera aportar nuevas ideas”, señaló Lorenzo.
Desde entonces, el equipo desarrolla ensayos en los establecimientos para evaluar distintas estrategias, entre ellas la incorporación de insumos biológicos y cultivos de servicio. La iniciativa transita su segunda campaña, aunque el horizonte de evaluación es de mediano plazo. “Queremos medir los resultados después de cuatro, cinco o seis campañas”, afirmó.
El objetivo es construir un sistema que mantenga el suelo activo durante todo el año y fortalezca sus procesos biológicos. “La idea es encarar la agricultura de una forma holística, no pensar solamente en la gruesa o la fina, sino darle vida al suelo de manera permanente”, resumió Lorenzo.
Capacitación para mejorar la implantación
En el proceso de transición hacia una agricultura regenerativa, la empresa también incorporó instancias de capacitación e intercambio con productores y especialistas. Uno de los aspectos que identificaron como prioritarios fue mejorar la implantación de los cultivos, para aprovechar el potencial de las distintas estrategias que estaban incorporando.
Según Lorenzo, los relevamientos realizados en los lotes mostraban diferencias entre la cantidad de semillas sembradas y las plantas que finalmente lograban emerger y llegar a cosecha. “Encontrábamos plantas raquíticas, problemas de distribución y una población final muy distinta de la que habíamos planificado”, señaló.
Con ese diagnóstico, impulsaron una capacitación sobre calidad de siembra de cultivos de gruesa junto al grupo CREA La Portada. La actividad reunió a productores, responsables de los establecimientos y de las labores de implantación, y estuvo a cargo de Ricardo Martínez Peck, especialista en maquinaria agrícola.
Durante la jornada se abordaron aspectos teóricos y prácticos de la labor de siembra. Si bien los monitores permiten conocer indicadores como densidad, singulación o duplicación de semillas, Lorenzo remarcó que esa información debe verificarse en el lote. “La tecnología no muestra si la semilla quedó a la profundidad correcta o si la distribución en el surco fue la adecuada. Eso hay que comprobarlo en el campo”, explicó.
En ese sentido, destacó el papel del maquinista como responsable de controlar la calidad de la implantación. “Tiene que bajarse de la sembradora, revisar la distribución de las semillas, corroborar la calibración de los monitores y verificar que todo esté funcionando como corresponde. Esa tarea es fundamental para lograr una buena siembra”, sostuvo.
Más allá del modelo de sembradora
Uno de los temas abordados durante la capacitación fue el desempeño de distintos modelos de sembradoras. En la empresa utilizan una Agrometal TX Mega equipada con cuerpos de gruesa y una Erca con cuerpos de fina, y las primeras evaluaciones mostraban diferencias en la calidad de implantación entre ambas máquinas.
Sin embargo, el análisis realizado junto con el especialista permitió llegar a una conclusión diferente. “Creíamos que la Agrometal sembraba mucho mejor, pero vimos que buena parte de las diferencias estaban asociadas al estado y la regulación de las máquinas”, explicó Lorenzo.
A partir de ese diagnóstico, la empresa comenzó a revisar en detalle cada uno de los componentes que intervienen en la siembra. “Una sembradora con cuerpos de fina puede acercarse mucho al desempeño de una de gruesa si está bien mantenida y correctamente regulada”, afirmó.
La capacitación también permitió identificar los distintos factores que pueden afectar la implantación, como la presión de los cuerpos, el estado de las ruedas controladoras de profundidad o el funcionamiento de los tubos de bajada. “Hay que entender cómo trabaja cada elemento del tren de siembra para poder detectar dónde está el problema cuando la calidad de implantación no es la esperada”, dijo.
Una estrategia con mirada de largo plazo
La decisión de avanzar hacia un sistema de agricultura regenerativa también estuvo vinculada con una mirada de largo plazo sobre la conservación del recurso. La firma trabaja sobre tres campos alquilados, entre ellos el establecimiento familiar de los hermanos Lorenzo, donde observaron una disminución de los niveles de materia orgánica y fósforo.
“Queríamos mantener y mejorar la salud del suelo, por eso empezamos a investigar la agricultura regenerativa y decidimos encarar este proyecto”, explicó Lorenzo.
Al mismo tiempo, buscaron mejorar la eficiencia de cada etapa del proceso productivo para enfrentar un contexto de costos crecientes y márgenes más ajustados. En ese marco se inscriben tanto la incorporación de insumos biológicos y cultivos de servicio como la capacitación en calidad de siembra.
Si bien la experiencia recién transita su segunda campaña, el objetivo es que, con el tiempo, el sistema permita reducir la dependencia de insumos externos. “Todavía es temprano para verlo en nuestros campos, pero es una ventaja que ya se observa en otras experiencias de agricultura regenerativa”, indicó.
La expectativa no solo es disminuir el uso de herbicidas y fungicidas, sino también aprovechar una mayor disponibilidad de nutrientes generada por la actividad biológica del suelo. “Si logramos que las bacterias, los hongos y los servicios ecosistémicos hagan su trabajo, a largo plazo también podríamos reducir el uso de fertilizantes”, concluyó.
Los derechos sobre esta nota y su contenido pertenecen a AACREA. Si querés compartir esta información y/o citarla, te pedimos que menciones a Contenidos CREA como origen e incluyas el enlace a la nota original. ¡Muchas gracias!