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El camino de una empresa CREA hacia la automatización con inteligencia artificial

Una firma forestal de CREA Córdoba Norte comenzó a incorporar herramientas de inteligencia artificial en su gestión y avanzó en la automatización de procesos.

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4 de agosto de 2026 - 13:03 Por CREA Región Córdoba Norte | COR

La empresa Optimizar Forestal, integrante del CREA Montecristo, en la región Córdoba Norte, comenzó a incorporar herramientas de inteligencia artificial para describir y automatizar sus procesos. El trabajo comenzó con el relevamiento de las tareas internas y actualmente se aplica en áreas como gestión comercial, administración y seguimiento de proyectos.

La firma tiene la capacidad de producir más de un millón de árboles por año y cuenta con oficinas en la ciudad de Córdoba y viveros en Yacanto, en el valle de Calamuchita, y en Jesús María. Además de la producción de plantines forestales, desarrolla proyectos de forestación para establecimientos agropecuarios de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe, Santiago del Estero y San Luis. Desde su creación, lleva forestadas 3900 hectáreas en 400 proyectos.

Alrededor del 80% de la producción del vivero corresponde a especies nativas y, dentro de ese grupo, cerca del 70% son algarrobos. "Trabajamos con material proveniente del banco de germoplasma de especies nativas de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, lo que nos permite asegurar la calidad genética de la especie", explicó Luis Arguello Pitt, socio de la empresa.

La firma nació en 2018 impulsada por la Ley Agroforestal de Córdoba, aunque luego amplió su propuesta. "Empezamos a detectar que la forestación podía generar valor resolviendo problemáticas ambientales-productivas concretas de los establecimientos", señaló Arguello Pitt. Hoy diseña proyectos para generar sombra en sistemas ganaderos, tratar efluentes, fijar médanos, reducir la deriva de agroquímicos mediante cortinas forestales, aprovechar excedentes hídricos en bajos inundables y desarrollar proyectos vinculados con la captura de carbono, entre otros.

"Fuimos detectando esas necesidades y descubriendo las especies que podían resolver cada problemática. En definitiva, fuimos haciendo camino al andar, porque era algo totalmente nuevo", resumió.

Primeros pasos: relevamiento de procesos

La incorporación de herramientas de inteligencia artificial surgió como parte de una estrategia orientada a mejorar la eficiencia y profesionalizar la gestión. "Desde el arranque buscamos construir una organización que pudiera escalar y fuera lo más profesional posible", explicó el empresario. En ese camino, en 2021 obtuvieron la certificación como Empresa B, que distingue a las organizaciones que cumplen estándares de desempeño social, ambiental y de gobernanza.

Más recientemente, el incremento de los costos de la estructura aceleró la búsqueda de soluciones tecnológicas. "En los últimos tres años, los costos crecieron cerca de un 50% en dólares y empezamos a buscar formas de automatizar la mayor cantidad posible de procesos", señaló.

En ese camino, la empresa venía documentando y estandarizando sus procesos internos, un trabajo que sentó las bases para la automatización. "Desarrollamos un mapa con la descripción de la mayoría de los procedimientos de las distintas áreas y ese terminó siendo el primer paso para avanzar en la automatización. La IA apareció como una herramienta para hacerlo posible", señaló.

Ese proceso tomó impulso en 2025, a partir de una jornada organizada por la Mesa Empresaria de la región CREA Córdoba Norte, en la que se compartieron experiencias de aplicación de inteligencia artificial. "Fue un disparador para empezar a pensar cómo llevar todo ese trabajo previo a una instancia de automatización", recordó.

El proyecto fue liderado por Martina Serrano Fuster, project manager de la firma, quien tuvo a su cargo el relevamiento de los procesos internos y luego coordinó su implementación. "Para lograr una buena automatización necesitamos tener los procesos escritos y bien mapeados. En nuestro caso, la certificación como empresa B y la implementación de un sistema de gestión integrado nos dieron una base muy sólida para empezar", dijo.

Con esa información, el equipo elaboró una matriz de riesgos para priorizar las tareas sobre las que valía la pena intervenir. "Identificamos cuáles eran los procesos críticos, los que más tiempo demandaban, los que generaban mayores costos y aquellos sobre los que la dirección ponía el foco. Esa priorización nos permitió definir por dónde empezar", indicó Serrano Fuster.

La incorporación de una project manager también permitió introducir metodologías ágiles dentro de la empresa. "Empezamos a trabajar por sprints, monitoreando cada implementación y alineando los proyectos con el plan estratégico. Ese orden fue clave para avanzar con la automatización", afirmó Arguello Pitt.

Segundo paso: automatización

Con los procesos ya priorizados, el siguiente paso fue reunirse con distintas consultoras para evaluar alternativas de implementación. "Elegimos dos o tres procesos para empezar, pero una de las principales barreras de entrada fue el costo de las consultorías. Al principio también nos costó definir con claridad el alcance de cada proyecto", reconoció.

El arranque no fue lineal: la empresa llegó a pagar herramientas de inteligencia artificial durante dos meses sin que casi nadie del equipo las usara. La tecnología estaba disponible, pero la cultura interna todavía no acompañaba. El cambio se dio cuando dejaron de enseñar cómo usar cada herramienta y empezaron a mostrar para qué servía en el día a día, por ejemplo, cuánto tiempo podía ahorrarle a cada persona.

Actualmente, el desarrollo se realiza junto con dos analistas freelance, con quienes el equipo diseña y prueba las soluciones. "Nosotros les acercamos toda la información de los procesos y vamos coconstruyendo las automatizaciones, ya sea mediante bots o agentes integrados con nuestro sistema de gestión", comentó Serrano Fuster.

La metodología de trabajo consiste en desarrollar versiones funcionales en poco tiempo e ir incorporando mejoras de manera progresiva. "No esperamos tener una herramienta perfecta desde el primer día. Si un bot ya puede responder tres consultas básicas y generar un presupuesto en PDF, empezamos a usarlo. Después lo vamos perfeccionando. Eso evita frustraciones y nos permite ver rápidamente los avances", sostuvo.

En paralelo, la empresa fortaleció una política que viene desarrollando desde hace tres años: la incorporación de pasantes de distintas carreras para sumar capacidades técnicas al equipo. En ese marco, mantiene un convenio con la Universidad Siglo XXI e incorporó un estudiante que trabajará en nuevos procesos de automatización. Además, sumó ingenieros en sistemas recién graduados para acompañar el desarrollo e implementación de estas herramientas.

De la teoría a la práctica: casos de uso

Actualmente, uno de los principales focos de trabajo está puesto en el área comercial, donde concentran buena parte de los esfuerzos de automatización. Todos los contactos que llegan por la página web, Instagram, Facebook, LinkedIn o WhatsApp reciben una primera respuesta de un bot, que califica cada oportunidad y la incorpora automáticamente al CRM, el sistema utilizado para gestionar y hacer el seguimiento de los potenciales clientes. "Eso nos permite concentrarnos en las consultas que realmente tienen potencial", explicó Arguello Pitt.

Antes de implementar ese sistema, el análisis de las consultas demandaba una mayor cantidad de tiempo. "Me llevaba casi una semana revisar todas las oportunidades que ingresaban por los distintos canales. Hoy el sistema las filtra automáticamente y solo nos deriva las que realmente tienen potencial. Antes podían ingresar 20 consultas y apenas tres eran de interés; ahora ya sabemos cuáles son esas tres", ejemplificó.

La elaboración de presupuestos también experimentó una reducción significativa en los tiempos de trabajo. "Por la naturaleza de nuestros proyectos, preparar un presupuesto nos llevaba unas dos horas. Hoy ese mismo trabajo lo hacemos en unos 15 minutos", indicó.

La automatización también comenzó a extenderse a otras áreas de la empresa. Cada equipo identificó los procesos repetitivos que más tiempo demandaban y los priorizó para su digitalización. "En administración, producción de vivero, desarrollo de proyectos y otras áreas, todos tienen identificadas las tareas que generan mayor impacto y sobre las que vale la pena trabajar", señaló.

Uno de esos casos corresponde a la gestión de comprobantes de gastos de los equipos técnicos que trabajan a campo. Durante las campañas, los ingenieros agrónomos pueden generar decenas de facturas que luego deben imputarse manualmente a cada proyecto. "Ahora alcanza con sacar una foto del comprobante y agregar una breve descripción. El sistema reconoce la información, la asigna automáticamente al proyecto correspondiente y elimina la carga manual", explicó.

Ese cambio redujo significativamente el tiempo destinado a tareas administrativas. "Lo que antes le demandaba a nuestra contadora un día y medio por semana para cargar comprobantes y asignarlos a cada proyecto, hoy se hace de manera automática", afirmó.

La empresa también desarrolló herramientas para registrar información de gestión. "Todos los viernes reportamos a un bot los kilómetros recorridos y las horas dedicadas por cada persona a las distintas áreas de la empresa. Esa información se procesa automáticamente y nos permite conocer con precisión cuánto tiempo y recursos destinamos a cada actividad", concluyó.

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