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Así son los suelos de mi país: los estudiantes se acercan al campo en el norte de Santa Fe

Un proyecto de Así son los suelos de mi país conecta a estudiantes de secundaria con productores CREA para conocer el suelo a partir de visitas a campo.

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4 de agosto de 2026 - 13:52 Por CREA Región Norte de Santa Fe | NSF

El 16 de junio, docentes y estudiantes de 3º y 4º año de la escuela EESO N° 563 de Garabato, en Santa Fe, visitaron el establecimiento María Celia, de Diego Dalla Fontana, miembro del CREA Cuña Boscosa y directivo de CREA, quien además es referente en el programa Así son los Suelos de mi País.

La escuela participa por primera vez de la iniciativa, que promueve el vínculo entre los estudiantes y los sistemas productivos. Durante la recorrida, los alumnos conocieron el manejo de pastoreos rotativos y una experiencia incipiente de forestación con algarrobos, en una jornada que permitió acercar contenidos del aula a la realidad del campo.

El conocimiento del suelo como punto de partida

"Somos una escuela rural con alrededor de 100 alumnos, en una comunidad vinculada principalmente a la producción ganadera y también a la elaboración de carbón y leña a partir del monte nativo", contó Marina Torti, profesora de Ciencias de la Comunicación de la institución.

El vínculo con el programa comenzó el año pasado, cuando Dalla Fontana los invitó a participar de Así son los Suelos de mi País. La propuesta retomó una experiencia previa que había desarrollado la docente en otra escuela rural de la región, donde los estudiantes trabajaron la temática del suelo a partir de una calicata.

"Este año empezamos el proyecto junto a un profesor de Biología, Juan Daniel Álvarez. Además del contenido científico, nos interesó mucho la dimensión comunicacional de la iniciativa, que se integró muy bien con una huerta escolar que los estudiantes venían desarrollando desde el año pasado", señaló.

A partir de ese antecedente, el equipo docente decidió profundizar el conocimiento sobre los suelos de la zona. Para ello convocó como tutor a Luciano Mieres, especialista en suelos del INTA Reconquista, quien acompañó el trabajo inicial de investigación. El proyecto se denominó "Crónicas del suelo: viaje al centro de la vida".

"Descubrimos que había muy poca información disponible sobre los suelos de la región de Garabato. Eso despertó aún más el interés de los chicos por conocer el recurso que tienen en su propio territorio", explicó.

Actualmente, los estudiantes continúan desarrollando el proyecto mientras experimentan distintas alternativas para gestionar los residuos orgánicos de la huerta escolar. Las intensas lluvias de abril, que provocaron anegamientos, también impulsaron nuevas preguntas sobre el funcionamiento de los suelos.

En ese contexto surgió la posibilidad de visitar el establecimiento de Dalla Fontana, en Calchaquí. Allí conocieron un sistema ganadero silvopastoril sobre monte nativo, con plantaciones de algarrobos y prácticas de manejo orientadas al cuidado del suelo.

"La visita les encantó. Volvieron muy entusiasmados y compartieron la experiencia con sus familias. Después todo eso regresa al aula y enriquece muchísimo el aprendizaje", sostuvo.

El campo como espacio de enseñanza y experimentación

"Conocimos el programa Así son los Suelos de mi País a través de la red CREA y nos pareció una iniciativa que va mucho más allá del suelo. También fortalece el vínculo entre los productores y la comunidad, porque despertar el interés de los chicos es sembrar algo para el futuro", afirmó Dalla Fontana, productor del CREA Cuña Boscosa, de la región Norte de Santa Fe.

A partir de esa convicción, compartió la propuesta con la docente Marina Torti, quien impulsó el proyecto dentro de la escuela. Más adelante surgió la posibilidad de que los estudiantes visitaran su establecimiento, ubicado en el sur de la Cuña Boscosa santafesina, una zona con características similares a las de Garabato.

El campo combina bosque nativo, bajos, áreas agrícolas y pastizales naturales e implantados. Allí, desde 2019, desarrollan un sistema de ganadería regenerativa que incorpora distintas estrategias de manejo para mejorar la salud del suelo.

"Queríamos mostrarles no solo lo que hacemos, sino también lo que venimos aprendiendo. La dinámica del suelo es algo vivo, cambia de un lugar a otro y todavía queda mucho por descubrir. Además del conocimiento técnico, hace falta observar, experimentar y aprender del propio campo", explicó.

Durante la recorrida, los estudiantes conocieron el manejo de pastizales naturales e implantados, el aprovechamiento del bosque nativo y un proyecto silvopastoril iniciado hace un año y medio, que incorpora algarrobos para contribuir a la fijación de nitrógeno y mejorar los pastizales.

"Vinieron unos 25 chicos y chicas junto con cinco docentes. El entusiasmo fue enorme: participaban, hacían preguntas y hasta los choferes de la traffic se interesaron por la experiencia. Fue una jornada muy enriquecedora para todos", mencionó.

La mirada de los más jóvenes

El proyecto también incorpora el área de Comunicación. En ese marco, los estudiantes comenzaron a escribir crónicas sobre la visita al establecimiento. Sofía Noguera, alumna de 4º año, dejó esta impresión: “Nos contaron que se dedican a la ganadería regenerativa, un sistema que busca mantener los suelos sanos, fértiles y con vida. Para lograrlo, utilizan el pastoreo rotativo, que consiste en mover los animales de un sector a otro para permitir que las plantas descansen y se recuperen. También aprendimos que las plantas se ayudan entre sí, ya que algunas aprovechan los minerales que otras aportan al suelo. Las plantas desarrollan una parte aérea y subterránea. El volumen que tienen sobre la superficie es similar a la que poseen en sus raíces. Si se corta demasiado la parte superior, las raíces también se ven afectadas y pueden morir”.

“En este proceso intervienen microorganismos, hongos y lombrices que descomponen las raíces muertas y las transforman en materia orgánica soluble. De esta manera se mejora la calidad y la permeabilidad del suelo. Algo muy importante en una zona donde los suelos suelen ser compactos y secos”.

“Además, conocimos un proyecto de plantación de algarrobos que están desarrollando. Implantaron 16 000 árboles en una superficie de 86 ha distribuidos en línea de una de densidad de 205 algarrobos por hectárea”.

“Los plantines fueron obtenidos a partir de semillas seleccionadas por su calidad y provenientes de distintos lugares, como Santa Felicia, Paraguay, Pozo Borrado, Garabato y la Universidad Católica de Santiago del Estero. Los árboles fueron plantados en enero pero debido a un periodo de sequía se perdió aproximadamente un 8% de los ejemplares. Sin embargo, la mayoría logró sobre sobrevivir y desarrollarse correctamente”.

“El objetivo de esta plantación es comercial. Dentro de siete 7 años esperan comenzar a cosechar las chauchas de algarrobo para elaborar harina de algarrobo y comercializarla. Para proteger los plantines cuando eran pequeños, les colocaron una cubierta plástica similar a una polaina, evitando que las liebres los dañaran o se los comieran”.

“Esta visita nos permitió aprender sobre la importancia del cuidado del suelo, el funcionamiento de la ganadería regenerativa y el valor de los proyectos forestales sostenibles para el futuro”.

Una visión más profunda sobre el suelo

“Me impactó cómo pudieron apropiarse de conceptos muy específicos que vieron en el campo y plasmarlos en sus textos. La experiencia de escritura fue muy rica”, señaló Torti en relación a las crónicas de sus estudiantes.

“Queremos sumar un enfoque distinto al proyecto, que vaya más allá del manejo de abonos orgánicos en la huerta escolar”, explicó. En ese sentido, destacó que los estudiantes trabajan con recursos cercanos a su realidad, como la carbonilla producida en los hornos de carbón de la zona, que luego utilizan como insumo en la huerta.

En las próximas semanas, técnicos del INTA Reconquista visitarán la escuela para realizar muestreos de suelo junto a los estudiantes y analizar sus características en el aula.

“La idea es que puedan acercarse al suelo desde otra mirada, no solo como el lugar donde se pisa o donde están los animales, sino como un recurso vivo que hay que comprender y cuidar”, concluyó.

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