28 de julio de 2026 - 15:52 Por CREA Región Litoral Sur | LIS
Red CREA: un testimonio en primera persona
Las redes sociales como ventana a la realidad del productor agropecuario: gracias al auge de las redes sociales, Diego Agustín Álvarez, además de empresario agrícola, pudo transformarse en los últimos años en un destacado influencer y comunicador del ámbito rural.
Lo que comenzó con fines didácticos, en poco tiempo se transformó en un canal de comunicación(Agroconceptos) que plogró interacciones no sólo con estudiantes, sino también con empresarios, profesionales e investigadores, además de proveedores de productos y servicios para el agro.
Actualmente Agroconceptos cuenta con más de 41.000 seguidores en Instagram y 19.000 en X (ex Twitter), donde Diego, agrónomo especializado en agricultura de precisión y entusiasta de la tecnología, muestra las experiencias instrumentadas en su establecimiento agrícola entrerriano.
La clave del éxito
El éxito de Agroconceptos no sólo obedece a la publicación de cuestiones innovadoras en materia tecnológica, sino también al hecho de que Diego no tiene reparos en expresar sus opiniones de manera transparente –siempre bien fundamentadas– sobre diferentes aspectos del ámbito agropecuario, algunos de los cuales no tienen mucha difusión.
En los últimos tiempos Diego se ha transformado además en un referente del uso de herramientas de inteligencia artificial aplicadas al agro.
Un año atrás el empresario se sumó al CREA Montoya (región Litoral Sur) con el propósito de averiguar si la red CREA aportaba valor a su organización. Fiel a su estilo, Diego decidió compartir su experiencia en redes sociales. Este es su testimonio:
“Hace un año entré a CREA. Y durante bastante tiempo me pregunté si realmente valía la pena. Reuniones largas, viajes, tiempo, costos. Incluso hubo meses en los que sentía que no podía señalar una decisión puntual y decir: esto mejoró gracias a CREA”.
“Pero con el tiempo entendí que parte del valor estaba en otro lado. CREA no necesariamente te dice qué hacer. Te obliga a mirar mejor. A medir. A comparar. A explicar por qué hacés lo que hacés. Y, sobre todo, a ejecutar”.
“Cuando estás solo, siempre hay algo que puede esperar una semana más. Cuando todos los meses tenés que sentarte frente a otros productores y mostrar qué hiciste, qué salió bien y qué salió mal, cambia la vara”.
“Y hay otra cosa que para mí fue fundamental: el grupo que me tocó. Creo que tuve mucha suerte. Me encontré con gente súper profesional, pero sobre todo con muy buenas personas. Me recibieron con los brazos abiertos desde el primer día”.
“La calidad humana del grupo es espectacular. Y eso también pesa. Porque no se trata solamente de intercambiar números, rindes o decisiones agronómicas. Se trata de tener un grupo de gente con quien podés compartir problemas, errores, dudas y experiencias sin demasiadas vueltas”.
“Después de un año, creo que ese es el mayor valor que encontré: CREA quizás no me enseñó qué hacer. Me empujó a hacerlo mejor. Y además me hizo sentir menos solo tomando decisiones. En una empresa agropecuaria, donde muchas veces la diferencia no está en saber algo nuevo, sino en hacer bien y a tiempo lo que ya sabemos, eso vale muchísimo”.
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