21 de marzo de 2026 en Buenos Aires

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Una gira para entender la ganadería de Estados Unidos

La visita permitió conocer cómo funciona toda la cadena de valor de carne en el país del norte y proyectar cómo podría la Argentina crecer en el mundo.

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Por CREA Área de Ganadería

Del 1 al 14 de junio, productores CREA realizaron una gira por Estados Unidos con el objetivo de conocer de cerca temas clave como genética, calidad de carne, sustentabilidad y manejo, a través de un recorrido que integró a toda la cadena de la producción de carne.

La vista, organizada por la mesa técnica ganadera de la región Sudoeste de CREA y Pablo Loza, productor ganadero de la zona Miramar, Argentina, y Wyoming, Estados Unidos, incluyó visitas a universidades, empresas de genética, campos de cría y recría, feedlots, frigoríficos y puntos de venta, con foco en comprender hacia dónde se dirige la producción en ese país.

Bernardo Laulhe, miembro del CREA Olavarría y presidente de la Comisión Ganadera Nacional de CREA, destacó que el objetivo principal fue adquirir más conocimiento sobre la cadena de la carne en Estados Unidos y para dónde están yendo los mercados internacionales. Y destacó que la gira se organizó “100% con una mirada técnica para los miembros CREA”.

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El objetivo de la visita fue adquirir más conocimiento sobre la cadena de la carne en Estados Unidos y conocer hacia dónde están yendo los mercados internacionales

El objetivo de la visita fue adquirir más conocimiento sobre la cadena de la carne en Estados Unidos y conocer hacia dónde están yendo los mercados internacionales

Si bien el viaje se pensó inicialmente para la región Sudoeste, luego se amplió a otras zonas. “Han venido miembros hasta de Tucumán, que no tenían relación con miembros de Sudeste”, explicó. La comitiva se integró con 28 personas durante 14 días, con una dinámica de trabajo “al estilo CREA, con mucho respeto, dinamismo y metodología”, dijo.

El itinerario incluyó los estados de Colorado, Nebraska, Kansas y Dakota del Sur, en una región con una transición climática que va desde los 250 mm de lluvia anual en el oeste montañoso de Denver hasta los 900 milímetros en Kansas. Loza, quien además es ex asesor CREA y ex investigador de la Universidad de Nebraska, indicó que recorrieron “desde campos de cría a lugares donde se hace agricultura sin necesidad de riego, en el centro geográfico del país”.

El recorrido se planificó para abordar toda la cadena, desde ciencia básica hasta el consumo final. “Apuntamos a ver desde lo más básico en ciencia hasta el plato”, explicó Loza. “Comenzamos en la universidad, y seguimos con referentes de genética, cría, recría, forrajes, producciones mixtas, feedlot, faena, comercialización y carnicerías”, detalló. Incluso visitaron un restaurante con producción integrada para observar cómo se conecta la producción con las preferencias de los consumidores.

Además del enfoque técnico, el viaje reforzó los vínculos entre los productores. Alberto Alem, miembro del CREA Olavarría, señaló que “si bien los temas técnicos fueron muy valiosos, también nos sirvió para afianzar los vínculos como grupos CREA. La pasamos muy bien”.

Investigación aplicada con vínculo directo al productor

La gira incluyó visitas a universidades clave en el sistema ganadero de Estados Unidos, para conocer cómo articulan la investigación, la extensión y la industria. Los empresarios CREA estuvieron en la Universidad del Estado de Colorado, donde un equipo de investigadores ofreció un panorama de la cadena de la carne y de acciones orientadas al cuidado ambiental. Estas universidad cuenta con un matadero dentro del campus y procesan y venden carne y productos cárnicos allí mismo. Además, visitaron las universidades de Nebraska, Dakota del Sur y Kansas, con actividades en distintos centros de investigación y reuniones con investigadores.

Laulhe valoró la oportunidad de conocer de cerca cómo funcionaba el vínculo entre productor y la universidad para lanzar los proyectos de investigación, y observar de qué forma se obtiene la financiación necesaria para llevar adelante los proyectos, en conjunto con aportes de los productores y de la industria. “Los investigadores se pagaban su propio sueldo”, se asombró Alem.

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La gira incluyó visitas a cuatro universidades clave en el sistema ganadero de Estados Unidos, para conocer cómo articulan la investigación, la extensión y la industria.

La gira incluyó visitas a cuatro universidades clave en el sistema ganadero de Estados Unidos, para conocer cómo articulan la investigación, la extensión y la industria.

“En este sistema, a los investigadores se nos juzgaba básicamente por dos cosas: cuánto se publica y cuánto dinero traemos a la universidad”, dijo Loza. La financiación estatal representa una porción minoritaria en el presupuesto de las universidades, de entre 15 y 20%, mientras que el resto proviene de cuotas de los estudiantes y del financiamiento aportado, entre otros, por empresas y asociaciones de productores.

Más kilos con eficiencia y tecnología

En el recorrido por Estados Unidos, la genética y la producción ocuparon un lugar central, para conocer hacia dónde avanza la ganadería y qué herramientas utilizan para lograr más kilos de carne con menos animales. “Hoy está disminuyendo su stock de hacienda y, en cambio, se enfocan en aumentar el stock de carne, un dato que considero relevante para comprender la lógica de la producción en Estados Unidos. Para mantener la producción de carne nacional, están aumentando el peso de faena, que en los últimos años pasó de un promedio de 600 kilos a 700 kilos, y se proponen seguir esta tendencia para llegar a los casi 1.000 kilos”, indicó Laulhe. Ese avance se genera con genética, nutrición y otras tecnologías, como el cruzamiento de ganado de carne y leche.

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En EE.UU. están aumentando el peso de faena, con miras a llegar a los 1.000 kilos en los próximos 10 años.

En EE.UU. están aumentando el peso de faena, con miras a llegar a los 1.000 kilos en los próximos 10 años.

La visita también incluyó tres cabañas con planteos distintos. Una de ellas, Leachman Cattle, es una cabaña comercial que produce toros Angus puros, Charolais y toros híbridos con ventas en todo el país. Otra, Shuler, trabaja con genética Angus Colorado e híbridos en un planteo familiar y en un ambiente más desafiante, con un esquema productivo que se asemeja al de muchos criadores argentinos. También recorrieron un establecimiento de cría con 3000 vacas, donde hace dos décadas comenzaron a formar un rodeo propio a partir del cruzamiento de cuatro razas coloradas y, desde entonces, trabajan con un rodeo cerrado y una raza sintética propia. Cada año venden unas 500 vacas de cuatro o cinco años, sin mantener animales viejos, con reposición total y toros seleccionados de su propio rodeo. Ese sistema todos los años tienen una reposición del 30 a 40% del rodeo, ya que lo que no entra en cabeza de preñez en esos 60 días se destina a la venta, quedándose solo con el 40-50% de preñez de cabeza.

Loza explicó que, en Estados Unidos, la cría, hoy absorbe un 70% del margen total de la cadena por la escasez de terneros. Los feedlots compran animales recriados y pesados, que en muchos casos superan los 700 kilos en faena. “Eso se puede lograr con muy buena nutrición, y con una menor inclusión de ingredientes ricos en almidón, como los granos, que reemplazan por otros altos en energía, como los subproductos de la industria del maíz, particularmente burlanda y gluten feed”, describió.

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Los avancen logrados se generan con genética, nutrición y otras tecnologías, como el cruzamiento de ganado de carne y leche.

Los avancen logrados se generan con genética, nutrición y otras tecnologías, como el cruzamiento de ganado de carne y leche.

Una diferencia estructural entre ambos sistemas radica en el uso de implantes y beta-agonistas, que son anabólicos prohibidos en Argentina pero autorizados y ampliamente utilizados en Estados Unidos. “Los implantes, en cada uno de los pasos de la cadena, generan un aumento de peso adicional de alrededor del 15%. Ese 15% adicional al ternero de destete, más 15% al animal de recría, agregándole 15% en la etapa de finalización, genera aumentos de pesos adicionales, que hacen que la res americana sea el doble que la argentina”, explicó Loza.

Estas moléculas, similares a hormonas, permiten al animal deponer más músculo. Además, los beta-agonistas, utilizados en los últimos 30 días de engorde, suman medio kilo de carcasa por día. “Entre un novillo criado como en la Argentina, sin nada, y un novillo americano en 150 días, hay una diferencia del 25% en aumento de peso en la fase de terminación. Cada cuatro novillos, ellos tienen uno más. En carne, la diferencia es enorme”, señaló, e indicó que el mercado estadounidense tiene como horizonte llegar a novillos de 1000 kilos en los próximos 10 años, con mejoras en cada etapa de la cadena.

Otro aspecto disruptivo que observaron fue el uso de inseminación con razas carniceras en vacas lecheras de menor calidad, con tecnología de semen sexado. “A la vaca superior, de donde sacan la reposición de tambo, le ponen semen sexado de tambo para asegurar una gran cantidad de hembras, y toda la vaca inferior en el tambo se destina a cruzamiento con carne”, explicó. Este sistema lleva ya unos 10 años de desarrollo y permitió identificar qué toros de razas carniceras producen novillos de mejor calidad cuando son usados sobre vacas de tambo.

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La visita permitió reflexionar sobre los desafíos y oportunidades de la ganadería argentina en el contexto actual y a futuro.

La visita permitió reflexionar sobre los desafíos y oportunidades de la ganadería argentina en el contexto actual y a futuro.

Aprendizajes para pensar la ganadería argentina

La visita permitió reflexionar sobre los desafíos y oportunidades de la ganadería argentina en el contexto actual y a futuro. Loza señaló que “en Estados Unidos todo el sistema funciona con un incentivo económico que apunta a la máxima rentabilidad posible en cada eslabón, favorecido por el acceso a mercados de alto valor como Japón y Corea, que pagan el doble, literalmente, de lo que nosotros cobramos”. Como contrapartida, advirtió que Argentina, pese a tener en muchos casos una carne de mejor calidad, enfrenta limitaciones de acceso a esos destinos.

El productor planteó que la Argentina diseñó su sistema de producción cárnico “en función de bajar el precio de la carne lo más posible, y eso condicionó el desarrollo de la actividad, cuando podríamos ser número uno del mundo. En nuestro país los costos son más altos y los precios son más bajos, entonces los márgenes son muy finitos, lo que obliga a las empresas locales a buscar escala para sostenerse”, afirmó.

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Laulhe destacó que Argentina es productora de carne de calidad y valoró la consistencia que logró Estados Unidos como proveedor global en ese segmento.

Laulhe destacó que Argentina es productora de carne de calidad y valoró la consistencia que logró Estados Unidos como proveedor global en ese segmento.

Laulhe destacó que Argentina es productora de carne de calidad y valoró la consistencia que logró Estados Unidos como proveedor global en ese segmento. “Es verdad que hoy en Argentina se está liberando el peso de faena pero creo que tenemos la oportunidad de apuntar a animales de más kilos, como sucede allá. Es un modelo que está bueno mirar para alinearnos con ese objetivo de levantar los pesos de faena”, señaló.

Si bien reconoció que, en términos históricos, Argentina cuenta con precios internos buenos, subrayó enfrenta una limitante estructural por la falta de acceso al crédito. “Nuestros costos de producción están siendo cada vez más altos, se nos están bajando los márgenes y cuando tenemos que salir al banco, estamos hablando de créditos al 38% que son inalcanzables”, planteó, y comparó esta situación con Estados Unidos, donde trabajan con leasings de vacas y acceden a créditos a 30 años, lo que les permite tener más infraestructura y escala.

Laulhe recordó que “en Argentina el 80% del mercado es consumo interno”, mientras que solo un 20% se destina a exportación. “Estamos hablando de tener carne de calidad e ir a novillos más pesados, pero sobre una porción menor de nuestra producción, lo que limita las posibilidades de proyectar hacia afuera”, explicó.

Por su parte, Alem advirtió sobre los riesgos de reducir excesivamente el tamaño de la hacienda local en el contexto actual. “No digo que esté mal en este momento, pero hay que estar atentos a no pasarse, por si se abren los mercados que tiene Estados Unidos. Necesitamos un tipo de animal que no pierda kilos y que, si le das de comer, gane kilos para tener un novillo pesado”, sostuvo. Además resaltó que “es increíble que nosotros, teniendo igual producto o mejor, nos paguen la mitad”, al referirse a las diferencias de precios entre ambos mercados.

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Loza señaló que “en Estados Unidos todo el sistema funciona con un incentivo económico que apunta a la máxima rentabilidad posible en cada eslabón, favorecido por el acceso a mercados de alto valor como Japón y Corea, que pagan el doble, literalmente, de lo que nosotros cobramos”.

Loza señaló que “en Estados Unidos todo el sistema funciona con un incentivo económico que apunta a la máxima rentabilidad posible en cada eslabón, favorecido por el acceso a mercados de alto valor como Japón y Corea, que pagan el doble, literalmente, de lo que nosotros cobramos”.

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