30 de junio de 2026 en Buenos Aires

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La paradoja de las pasturas: del mito restaurador al dato aleccionador

Criterios para evaluar el aporte de las pasturas en el balance de nutrientes los suelos de establecimientos lecheros.

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Por CREA Área de Lechería

Una lupa sobre el aporte de las pasturas

Durante décadas, los sistemas ganaderos basados en pasturas han gozado de una reputación casi incuestionable como agentes restauradores de la fertilidad de los suelos. La rotación de cultivos con praderas plurianuales, especialmente con alfalfa, se ha considerado la receta idónea para promover la materia orgánica y estructurar mejor suelos desgastados por la agricultura intensiva.

Sin embargo, un estudio publicado en la revista científica Discover Soil pone en jaque ese paradigma en la región pampeana argentina. Los investigadores Gonzalo Berhongaray (ICiAgro Litoral y líder del área de Lechería de CREA) y Rafael Alejandro Palladino (Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ y CONICET) evaluaron de forma integral macronutrientes, micronutrientes e indicadores químicos en 240 muestras de suelo provenientes de 17 establecimientos tamberos distribuidos en las tres principales cuencas lecheras del país: Central, Oeste y Este.

Al comparar suelos de referencia vírgenes con pasturas bajo pastoreo, corrales de alimentación y parcelas agrícolas adyacentes, los resultados arrojaron que la intensificación del tambo altera drásticamente la distribución de los nutrientes para promover un agotamiento en el subsuelo productivo y una acumulación en zonas críticas de congregación animal.

Uno de los hallazgos del estudio es la marcada estratificación vertical del agotamiento de nutrientes. Mientras las estrategias tradicionales de monitoreo suelen limitarse a los primeros 10 o 20 centímetros del suelo, esta investigación descendió hasta los 60 centímetros, revelando que las capas profundas sufren un declive proporcionalmente mayor que la superficial.

El fósforo extraíble exhibió reducciones en las pasturas lecheras en comparación con los suelos de referencia no alterados. En las pasturas recientemente establecidas, el contenido de fósforo disminuyó un -48,5% en la capa superficial (profundidad de 0-20 centímetros), pero se desplomó un -73,2% en el estrato medio (20-40 centímetros) y llegó a ser de -82,0% en la profundidad de 40-60 centímetros.

Registros sobre diversas propiedades del suelo a diferentes profundidades (0–20 cm, 20–40 cm y 40–60 cm) en los suelos de referencia del área de estudio. Las propiedades del suelo incluyen materia orgánica del suelo (MOS), capacidad de intercambio catiónico (CIC), conductividad eléctrica (CE), pH, nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S-SO4), potasio (K), magnesio (Mg), calcio (Ca), sodio (Na), zinc (Zn) y cobre (Cu). Los valores se presentan como promedios con sus desviaciones estándar correspondientes.

Registros sobre diversas propiedades del suelo a diferentes profundidades (0–20 cm, 20–40 cm y 40–60 cm) en los suelos de referencia del área de estudio. Las propiedades del suelo incluyen materia orgánica del suelo (MOS), capacidad de intercambio catiónico (CIC), conductividad eléctrica (CE), pH, nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S-SO4), potasio (K), magnesio (Mg), calcio (Ca), sodio (Na), zinc (Zn) y cobre (Cu). Los valores se presentan como promedios con sus desviaciones estándar correspondientes.

El estudio no halló diferencias significativas entre los suelos con pasturas y aquellos destinados a cultivos agrícolas continuos. Peor aún, al comparar pasturas nuevas con praderas de más de tres años de uso, el fósforo disponible disminuyó, lo que evidencia que el consumo de alfalfa –un cultivo sumamente extractivo– agota las reservas de fósforo si no se realiza una reposición adecuada del nutriente.

Este patrón de agotamiento subsuperficial no se limitó al fósforo, ya que el potasio mostró mermas del -43,0% en las capas más profundas debido a su movilidad y lixiviación, mientras que el zinc sufrió mermas de hasta -73,5% en el estrato de 20-40 centímetros, explicado principalmente por la intensa extracción radicular sin un circuito de fertilización compensatorio.

El factor distancia y los corrales

El comportamiento animal y el diseño de la infraestructura del tambo juegan un rol decisivo. Los investigadores identificaron un gradiente espacial muy nítido asociado a la distancia respecto a la sala de ordeñe. Los niveles de materia orgánica, fósforo, potasio, cobre y zinc disminuyen de manera predecible a medida que el lote se aleja del centro operativo del establecimiento.

Esto se debe a que las vacas pasan proporcionalmente más tiempo en los potreros cercanos, donde depositan un mayor volumen de heces y orina. En cambio, los lotes periféricos sufren una extracción neta continua: el forraje viaja en forma de biomasa hacia el animal, pero los nutrientes no regresan en la misma proporción a esos lotes más distantes.

En el extremo opuesto de esta balanza se encuentran los corrales de alimentación, que actúan como verdaderos sumideros de acumulación química masiva. Aquí, la concentración superficial de nutrientes como el azufre, el sodio, el potasio y el magnesio se dispara muy por encima de los niveles naturales.

Si bien un balance global a nivel de todo el establecimiento puede sugerir un superávit de nutrientes debido al ingreso de alimento concentrado externo, la clave reside en analizar la situación de manera particular en cada sector del campo.

El estudio menciona que las evaluaciones de sostenibilidad ambiental y productiva ya no pueden sostenerse únicamente en balances teóricos globales “a las puertas del campo” y que es recomendable adoptar esquemas de monitoreo integrales según distribución de ámbitos y perfiles de suelos.

Para mitigar la polarización de nutrientes, Berhongaray y Palladino sugieren instrumentar muestreos de efluentes y de suelos estructurados de manera sistemática, potenciar el uso eficiente de los efluentes de las salas de ordeñe como abonos orgánicos homogenizados, estructurar pastoreos rotativos que generan deyecciones más parejas en términos espaciales y planificar fertilizaciones estratégicas dirigidas al subsuelo y a los potreros más distantes.

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