23 de septiembre de 2026 en Buenos Aires

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Gestión de equipos de trabajo basada en el bienestar ¿Qué puede enseñarnos el Ikigai?

Gestión de equipos de trabajo en la empresa agropecuaria basada en el bienestar ¿Qué puede enseñarnos el Ikigai?

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Por CREA Región Centro

Gestión de equipos de trabajo en la empresa agropecuaria

La competitividad de la empresa agropecuaria se sustenta en un aspecto que no siempre recibe la debida atención: una gestión de equipos de trabajo diseñada para motivar a las personas y conectarlas con su propósito existencial.

En algunas ocasiones es factible advertir que dos empresas con las mismas actividades y similares recursos materiales logran resultados muy diferentes. ¿La razón? Equipos de trabajo comprometidos.

El avance tecnológico permite cubrir muchas brechas, pero la auténtica clave en las empresas –de cualquier escala– reside en la capacidad de fomentar el pensamiento analítico, la creatividad, la flexibilidad y la resiliencia ante hechos inesperados.

Así lo indicó Fernando Niizawa, consultor empresario y especialista en bienestar, durante una charla ofrecida en el Congreso CREA de la región Centro realizado en Potrero de los Funes, San Luis.

Niizawa, autor del best seller Ikigai: Felicidad y sabiduría japonesa para transformar tu vida, sostiene una premisa tan contundente como reveladora: cuando las personas logran descubrir y activar su Ikigai, los resultados organizacionales no necesitan ser forzados, sino que llegan por añadidura.

Esta visión no nace de la mera especulación teórica, sino de una trayectoria de más de 25 años en el corazón del mundo corporativo, enriquecida de manera determinante por una vivencia personal de tres años residiendo en Japón.

Durante su estancia en el país asiático, Niizawa observó una costumbre sumamente arraigada en la cultura laboral: la jornada de trabajo comienza habitualmente con sesiones de ejercicio físico. Esta práctica responde a dos motivos centrales: en primer lugar, para preparar el cuerpo ante tareas de alta exigencia; en segundo lugar, porque cuando nos ponemos en movimiento, el cerebro se activa inmediatamente.

Congreso CREA de la región Centro realizado en San Luis

Congreso CREA de la región Centro realizado en San Luis

A partir de esta premisa, el especialista enfatizó que el autocuidado es el requisito primario e indispensable para cualquier desempeño sostenible. Si no cuidamos activamente nuestro bienestar físico, cognitivo y emocional, resulta materialmente imposible ofrecer la calidad de contribución que las organizaciones y la sociedad demandan.

Ikigai

El pilar central de esta propuesta es el concepto japonés de Ikigai, que se traduce de manera literal como la razón de ser o aquel motor interno que nos otorga sentido y dirección cada mañana al despertar. Para la tradición oriental, descubrir el Ikigai implica embarcarse en un viaje continuo de introspección y desarrollo personal que enriquece la calidad de vida en todas sus dimensiones.

Niizawa insistió en desmitificar la búsqueda de este propósito vital. No se trata de fijar metas épicas, inalcanzables o distantes, ni de emprender búsquedas complejas en lugares remotos. Por el contrario, el Ikigai suele hallarse alojado en lo cotidiano: en la solidez de un vínculo, en el disfrute genuino de una actividad sencilla, en el sentimiento de sentirse útil o en la humilde satisfacción de aportar valor al entorno.

Desde lo conceptual, esa filosofía práctica requiere la convergencia armónica de cuatro dimensiones fundamentales de la experiencia humana: la pasión, la misión, la profesión y la vocación. El equilibrio entre lo que uno ama, en lo que es bueno, lo que el mundo necesita y aquello por lo que se puede obtener un sustento económico constituye el centro vital del ser.

El impacto de vivir con un sentido de trascendencia cuenta además con un sólido respaldo en las investigaciones sobre longevidad y salud. Las denominadas “zonas azules” del planeta –aquellas regiones donde la población alcanza en promedio los cien años de vida con óptimos niveles de capacidad física y cognitiva– tienen en común la presencia de ciudadanos guiados por una huella trascendente que desean dejar en el mundo.

En el ámbito científico, las pruebas sobre estos beneficios son cada vez más concluyentes. Un estudio desarrollado por la Universidad de California, Davis (UC Davis) y publicado en The American Journal of Geriatric Psychiatry, analizó a más de 13.000 adultos de 45 años o más durante un período de hasta 15 años para medir el impacto del propósito vital en la salud neurológica.

El análisis de los datos reveló una correlación directa y reveladora: los participantes que expresaron contar con un alto sentido de propósito registraron un 28% menos de probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo leve y demencia en comparación con aquellos que carecían de una dirección clara. Este hallazgo confirma que contar con un Ikigai no solo genera bienestar subjetivo, sino que actúa como un protector biológico.

Para traducir esta filosofía en una metodología aplicable a la vida diaria y al entorno profesional, Niizawa identificó cuatro pilares esenciales que permiten conectar con el Ikigai: el autoconocimiento, la autoconfianza, la proactividad y la disciplina.

El autoconocimiento representa la piedra angular del autoliderazgo. Consiste en la capacidad reflexiva de comprender en profundidad los propios valores, deseos, perspectivas, fortalezas, debilidades, propósitos y creencias, manteniendo un nivel saludable de inteligencia emocional para procesar la realidad.

Por su parte, la autoconfianza se deriva de manera natural de dicho proceso de introspección. Al tomar conciencia precisa de las propias competencias y recursos, la persona adquiere la seguridad interior requerida para enfrentar desafíos, asumir riesgos calculados y superar la incertidumbre.

La proactividad define la postura frente a la propia trayectoria. Implica asumir con responsabilidad el control de la carrera profesional, tomando la iniciativa y las decisiones necesarias para propiciar el crecimiento, lo que otorga una sensación de competencia y empoderamiento personal.

Finalmente, la disciplina actúa como el gran factor de ejecución. Con una frase que sintetiza su visión, el especialista remarcó que la disciplina supera indefectiblemente al talento no cultivado. En el ámbito laboral abundan las personas con capacidades excepcionales que no logran concretar proyectos por falta de constancia y estructura.

En la actualidad, las organizaciones han ingresado en la era experiencial. El desafío ya no consiste en retener a las personas por necesidad, sino en diseñar entornos corporativos con propósitos compartidos donde los colaboradores elijan conscientemente permanecer y desarrollarse.

Frente a este nuevo paradigma, Niizawa cuestionó la postura recurrente de los liderazgos que se lamentan por la supuesta falta de motivación de las nuevas generaciones. El experto señaló que el problema no radica en los jóvenes, sino en la persistencia de conducir y entusiasmar a los equipos actuales mediante modelos de gestión organizacional diseñados tras la Segunda Guerra Mundial.

La trascendencia del bienestar personal muestra su impacto en la viabilidad económica de los negocios. Diversas investigaciones internacionales confirman que los empleados alineados con un propósito claro son un 43% más productivos según estudios de Hay Group, un 86% más creativos e innovadores de acuerdo con la Universidad de California en Berkeley, y registran un 66% menos de días de ausencia por enfermedad según publicaciones de Forbes.

Asimismo, mediciones de la consultora Gallup demuestran que las compañías que fomentan el propósito reducen la rotación de personal en un 51% y disminuyen los accidentes laborales en un 41%. En materia comercial, estudios de Martin Seligman revelan incrementos del 37% en los niveles de ventas en equipos motivados.

Para plasmar este enfoque en la rutina diaria, Niizawa promueve el concepto de “autobienestar”, inspirado en la máxima del psiquiatra Viktor Frankl, que invita a transformarse a uno mismo cuando las circunstancias externas no pueden ser alteradas. Esta práctica involucra cultivar relaciones cercanas y saludables, conectar con el presente, sostener un propósito trascendente, mantener un optimismo realista, cuidar la salud física y ejercitar la gratitud de manera cotidiana.

La lección que aporta el Ikigai es que el éxito sostenible y la excelencia operativa no se construyen a costa de las personas, sino a través de su realización integral. Cuando las organizaciones comprenden esta dimensión y las personas identifican su razón de ser, la suma de valores individuales termina consolidando empresas más humanas, innovadoras y preparadas para el futuro.

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