ver más

Empresa familiar agropecuaria: el traspaso generacional también debe gestionarse

Empresa familiar agropecuaria e innovación: dos aspectos centrales presentes en el último encuentro organizado por la región CREA Norte de Buenos Aires.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Crea. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
31 de julio de 2026 - 15:27 Por CREA Región Norte de Buenos Aires | NBA

La inercia biológica y mandato cultural ya no son suficientes para asegurar la continuidad de una empresa familiar agropecuaria. La transición generacional, en el contexto actual, depende de la capacidad de crear organizaciones atractivas que fomenten la innovación.

Los grupos CREA del Norte de Buenos Aires llevaron adelante una encuesta para relevar cuáles son los principales desafíos presentes en las empresas de la región, cuyos resultados centrales fueron compartidos en el último encuentro regional realizado en la ciudad de Rosario.

Uno de los patrones más recurrentes identificados entre los empresarios es la postergación sistemática del proceso sucesorio. Bajo la premisa de que todavía falta tiempo, la generación al mando suele postergar las definiciones estratégicas sobre la gobernanza empresarial agropecuaria.

Esa inacción tiene un costo potencialmente devastador, ya que si la sucesión finalmente se vuelve urgente, muchas veces ya es tarde no solo en materia de capacidad de gestión, sino además porque los sucesores desconocen la dinámica del negocio o bien carecen de interés en el mismo.

Por un lado, la generación mayor suele ser juzgada por su resistencia a ceder el mando porque consideran que eventuales desaciertos se pueden pagar con patrimonio. Esa actitud conservadora es, precisamente, la que impide a las empresas adoptar innovaciones que puedan asegurar un nuevo ciclo de crecimiento patrimonial.

Encuentro regional realizado por CREA Norte de Buenos Aires en la ciudad de Rosario.

Un ejemplo contundente para observar ese fenómeno es lo que está sucediendo en el negocio lechero, donde la irrupción del sistema voluntario de ordeñe y la gestión de datos provenientes de robots atrae a muchos jóvenes entusiasmados con hacer su propio camino a través de la construcción de un nuevo paradigma. Si los sucesores no se sienten protagonistas, entonces no pueden imaginar un futuro asociado a la empresa familiar agropecuaria.

Una de las orientaciones estratégicas más potentes del documento radica en instalar el concepto de que todos deben integrar la familia empresaria, pero no todos deben ser parte de la empresa familiar.

Ya sea por cuestiones de escala o vocaciones, la clave para asegurar la continuidad del patrimonio reside en gestionar la gobernanza empresaria a través de la educación de los sucesores, de modo tal que puedan ser accionistas o directores capacitados en un marco de profesionalización y convivencia armónica.

Por lo tanto, así como las empresas agropecuarias han realizado enormes esfuerzos para profesionalizar la gestión productiva, comercial o financiera, deben aplicar el mismo criterio al momento de diseñar la gobernanza de la empresa familiar agropecuaria.

El desafío del traspaso generacional

Vivimos en un momento de transformación histórica sin precedentes. La rápida evolución tecnológica, la globalización y los nuevos paradigmas sobre el bienestar personal han dado forma a un nuevo entramado social y empresarial. En este contexto, la brecha generacional dentro de las empresas ya no responde únicamente a un tema de edad, sino a una diferencia estructural en los sistemas de creencias y formas de ver el trabajo.

Encuentro regional realizado por CREA Norte de Buenos Aires en la ciudad de Rosario.

Paula Molinari, presidente de la consultora Grupo Whalecom y autora del libro “El salto del dueño”, explicó que por primera vez convergen en el ámbito laboral hasta cinco generaciones distintas (Baby Boomers, Gen X, Millennials, Centennials y la generación Alpha). Y que eso plantea un hito inédito: los jóvenes tienen hoy mucho que enseñar a las organizaciones antes de haber acumulado años de experiencia formal, gracias a su dominio nativo de las tecnologías y de las nuevas dinámicas de gestión.

Otro factor determinante en la actualidad es el incremento sustancial en la expectativa de vida, donde la generación mayor experimenta un “segundo tiempo” productivo con plenitud de energía y capacidad técnica.

Sin embargo –alertó– esa longevidad activa genera tensiones en el relevo generacional y representa un riesgo para la continuidad de las organizaciones familiares.

“Actualmente existe una crisis en el traspaso generacional: muchas compañías cuentan con herederos, pero no han formado sucesores preparados”, remarcó Molinari.

Otra variable central es que las personas ya no responden tanto a mandatos sociales y diseñan su existencia a partir de sus propias inquietudes y consideraciones. Esto vale tanto para los herederos como para los integrantes del equipo de trabajo.

En definitiva: la continuidad de la empresa familiar no se logra por inercia, sino que exige decisión, metodología y, sobre todo, diálogo. Superar los tabúes alrededor de la sucesión mediante conversaciones transparentes y la elaboración de un plan estructurado permite garantizar la continuidad de la empresa familiar y de la familia empresaria.

Fernando de Nevares (presidente de CREA e integrate de la región CREA Norte de Buenos Aires), Eduardo Ergueta y Paula Molinari.

Innovación

Eduardo Ergueta, consultor especializado en marketing, resolución de conflictos y creación de valor, explicó que la adopción de innovaciones suele fracasar por resistencias en la conducción empresarial. Crecer exige cambiar, pero ese cambio cultural no se produce en la estructura si no ocurre primero en la mente de quienes toman decisiones.

Cuando una tecnología disruptiva amenaza el saber experto sobre el cual el productor construyó su prestigio o ventaja, se activa una barrera psicológica automática. Ese proceso, por ejemplo, se evidenció con fuerza durante la transformación agrícola registrada en la última década del siglo pasado, ya que, para crear nuevos diseños agronómicos y modelos de gestión apalancados en nuevas tecnologías, primero hubo que desaprender un gran volumen de conocimiento que quedó desactualizado.

Ergueta destacó que construir una cultura de innovación exige un entorno donde el error sea tolerado como parte inevitable del proceso, siempre y cuando la escala de pruebas no comprometa la viabilidad de la empresa.

Al respecto, recomendó asumir una actitud de curiosidad y aprendizaje continuo, incorporando perfiles o capacidades que impulsen la transformación digital en la empresa, especialmente en lo relativo a gestionar grandes volúmenes de registros para automatizar procesos operativos y agilizar la producción de información útil para la toma de decisiones.

Temas

Dejá tu comentario

Contenidos relacionados

Flash de mercados

Flash de mercados - informe al 31/07/26 - Cultivo de Soja

Mercados agrícolas

Mercados agrícolas: una coyuntura no apta para quedarse dormido

IA

Primeros pasos: así podés incorporar inteligencia artificial a la gestión agropecuaria

Lechería argentina

Lechería argentina: expectativas acotadas ante una coyuntura compleja

Índice de Confianza del Empresario Agropecuario

El Índice de Confianza del Empresario Agropecuario tuvo una leve baja (pero sigue en niveles elevados)

Te puede interesar

Flash de mercados

Flash de mercados - informe al 31/07/26 - Cultivo de Soja

Mercados agrícolas

Mercados agrícolas: una coyuntura no apta para quedarse dormido

IA

Primeros pasos: así podés incorporar inteligencia artificial a la gestión agropecuaria