La campaña 2025/26 dejó buenos resultados para el cultivo de maíz de secano en la región CREA Córdoba Norte, con un rendimiento promedio de 88,4 qq/ha, 11% superior al del ciclo anterior. La Red de Ensayos Comparativos de Rendimiento evaluó materiales comerciales en ambientes diversos con el objetivo de generar información local para la toma de decisiones.
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Los resultados fueron publicados en la página web de la región CREA Córdoba Norte. También fueron presentados por Daniela Vecchio, coordinadora técnica de la Mesa Agrícola de la zona, en el marco del 5° Congreso Internacional del Maíz, realizado el 30 de septiembre y 1 de octubre en la ciudad de Córdoba.
Durante el ciclo se implantaron 10 sitios experimentales, en las distintas zonas agroecológicas de la región. Finalmente pudieron cosecharse nueve. El ensayo de El Alcalde quedó fuera del análisis después de los fuertes vientos registrados el 6 de agosto, que provocaron vuelco y quebrado total de los materiales. La red evaluó 21 híbridos de 14 semilleros, además del material utilizado como testigo.
El trabajo compara los materiales bajo un protocolo común y en condiciones reales de producción. Además del rendimiento, contempla características ambientales, comportamiento sanitario y variables agronómicas para analizar la respuesta de los híbridos en distintas situaciones.
Una campaña favorable
Más allá del rendimiento promedio, la red tuvo diferencias importantes entre sitios. Sinsacate encabezó la serie con 108,33 qq/ha, seguido por Las Astillas, con 105,48 qq/ha. En el otro extremo, Mi Granja promedió 76,05 qq/ha.
El análisis multicampaña permite poner esos resultados en perspectiva. En la comparación de los últimos cinco ciclos, 2025/26 registró el segundo promedio más alto, solo por detrás de 2021/22. Además, presentó un coeficiente de variación de 14,6%, el menor de la serie y muy por debajo de los valores de entre 34 y 42% observados en las tres campañas anteriores.
Las condiciones hídricas fueron heterogéneas. El agua disponible en el perfil hasta los 2 metros al momento de la siembra varió entre 97 y 252 mm, mientras que las precipitaciones acumuladas desde la siembra hasta abril oscilaron entre 482 y 724 mm.
Las temperaturas fueron moderadas durante buena parte del ciclo. La principal ola de calor se produjo hacia fines de diciembre, cuando los cultivos se encontraban en estadios iniciales o todavía no habían sido implantados. Respecto de la campaña anterior, la radiación acumulada disminuyó entre 2 y 4% durante parte del período asociado a floración, mientras que más adelante se mantuvo en niveles similares o superiores.
Factores de rendimiento
Uno de los principales resultados surgió al analizar en conjunto el comportamiento de los materiales. La genética explicó solo el 12% de la variación observada en los rendimientos y no se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre híbridos a escala de toda la red. La variabilidad entre ambientes tuvo un peso mayor sobre los resultados.
Esto no significa que todos los materiales hayan respondido de la misma manera. Dentro de los sitios sí aparecieron diferencias entre híbridos, lo que refuerza la importancia de considerar la interacción entre genética y ambiente.
En el promedio general, DK 69-62 TRE alcanzó 97,42 qq/ha; LT3-02 TRE, 96,21 qq/ha; ACRUX PWUE, 93,93 qq/ha; y P2297 PWUE, 92,41 qq/ha. Sin embargo, esas diferencias no resultaron estadísticamente significativas cuando se analizó la red en su conjunto.
El informe también agrupó los rendimientos según tecnología. PWUE y PWU combinan protección frente a lepidópteros y tolerancia a herbicidas; TRECEPTA suma protección frente a distintas plagas de lepidópteros; VIP3 aporta control de ese grupo de insectos y VIP3 CL incorpora además el sistema Clearfield. PRO4 también es una tecnología Bt para el control de lepidópteros.
Para complementar el rendimiento promedio, la red analizó la frecuencia con que cada híbrido superó la media del sitio. LT3-02 TRE lo hizo en el 100% de los sitios donde fue evaluado, mientras que DK 69-62 TRE y ACRUX PWUE alcanzaron el 88,9%. También se estudió la variabilidad entre ambientes y la respuesta de los materiales frente a cambios en su calidad.
El análisis de los componentes del rendimiento aportó otra señal clara. El número de granos por metro cuadrado fue el componente con mayor influencia sobre el rendimiento y explicó cerca del 70% de sus variaciones. El peso de mil granos presentó una relación menor, cercana al 26%.
La red promedió 2934 granos/m² y un peso de mil granos de 303 gramos. Frente a 2024/25, el número de granos aumentó 24,6%, mientras que el peso de mil granos disminuyó alrededor de 10%.
Enfermedades
La mancha blanca fue por segunda campaña consecutiva la enfermedad de mayor presión. En esta oportunidad tuvo una distribución masiva en la región centro-norte de Córdoba y alcanzó, en algunos casos, severidades elevadas asociadas con pérdida de área foliar y secado anticipado del cultivo.
La evaluación sanitaria se realizó en Villa María de Río Seco. Allí también se detectó cercosporiosis en todos los híbridos, aunque con severidad generalmente baja, mientras que el complejo de achaparramiento tuvo una incidencia reducida.
En ese sitio, no se encontró una relación significativa entre la severidad de mancha blanca y el rendimiento de los híbridos. Es decir, una mayor presencia de la enfermedad no se tradujo de manera directa en un menor rinde.
Sí apareció una relación con el peso de los granos. En Villa María de Río Seco, los híbridos tuvieron en promedio 23 gramos menos de peso de mil granos que sus respectivos valores medios en la red, una caída cercana al 7,6%. Además, los materiales con mayor severidad de mancha blanca tendieron a presentar mayores reducciones relativas en este componente. La relación fue estadísticamente significativa.
En cuanto al complejo de achaparramiento, los síntomas se mantuvieron en niveles muy bajos y el máximo de incidencia registrado fue del 2%.
Los resultados vuelven así a poner el foco sobre una decisión que excede la búsqueda del híbrido de mayor rendimiento. El desempeño también depende del ambiente, la estabilidad, los componentes que construyen el rinde y el comportamiento sanitario. La serie de ensayos permite reunir esas variables y sumar información local para ajustar la elección de genética a cada situación productiva.
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