3 de abril de 2024 en Buenos Aires

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Profesionalizar la empresa familiar

La familia Faggiani avanza en la definición de roles y en el diseño de manuales de procedimientos críticos para protocolizar los diferentes procesos.

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Por CREA

En los años 90, la ganadería no sólo perdía superficie respecto de la agricultura, sino que, además, quedaba en muchos casos confinada a ambientes de bajo potencial productivo. Sin embargo, al tomar las riendas de la empresa familiar localizada en Viamonte (Córdoba), Mirtha Germena y Raúl E. Faggiani se propusieron compensar esa situación por medio del desarrollo del negocio genético.

Los frutos de esa iniciativa se aprecian en la actualidad, dado que, por ejemplo, en 2022 Cabaña El Señuelo, de Agroservicios Latisana S.A., logró presentar cuatro campeones en la Exposición Rural de Palermo en las categorías ternera menor Angus, vaca con cría Angus, toro dos años mayor Angus y toro junior Brangus.

En los últimos años, sus hijos, Raúl (h) y Marcos, llevan adelante un nuevo desafío: profesionalizar la empresa familiar. Con ayuda de un consultor (Carlos Peñafort), los empresarios, que además gestionan 4500 hectáreas agrícolas e integran el CREA Santa María (región Sur de Santa Fe), comenzaron a trabajar en la definición de los roles internos y en el diseño de manuales de procedimientos críticos para protocolizar los diferentes procesos ganaderos.

“La protocolización de tareas, además de ofrecer una capacitación adecuada a los equipos de trabajo, genera una gran cantidad de datos, y eso determina que sea necesario digitalizar la mayor parte de los procesos para evitar perder tiempo en la toma de registros y generar información en tiempo real”, explica Raúl (h).

“A veces hemos tenido que ir un poco más despacio, porque no tiene sentido entusiasmarse con una tecnología sin antes haber atravesado el proceso necesario para poder implementarla”, añade.

Además de la gestión de los negocios ganaderos y agrícolas, los hermanos dedican muchas horas a la semana a definir lo que se espera de cada puesto y procedimiento en función de la misión empresarial. Tienen programadas también dos reuniones anuales del consejo de familia.

“El proceso de cambio cultural en la reorganización nos involucra a todos y, por supuesto, requiere un esfuerzo adicional, pero es esencial para consolidar el objetivo de crecimiento de la empresa en un marco de sostenibilidad”, afirma Marcos.

En dos establecimientos ganaderos localizados en Viamonte cuentan con unos 250 vientres, tanto de pedigrí Angus (colorado y negro) y Brangus como de receptoras de embriones, además de un rodeo de 840 vacas y vaquillonas puro controlado comercial.

La empresa comercializa 70 toros puro controlado por año, además de semen y embriones, que, en parte, se venden a través de la plataforma Mercado GenGanar, en la cual participan como inversores ángeles.

Con un 100% de reposición propia, el desafío que tienen entre manos en términos productivos es alcanzar un rodeo de, al menos, 1000 vientres puro controlado, para lo cual resulta indispensable eficientizar al máximo posible la gestión de recursos forrajeros presentes en sendos establecimientos.

“Primero evaluaremos la capacidad máxima de carga animal de los establecimientos actuales y eventualmente se analizará la posibilidad de arrendar otro campo para cumplir con la meta de los 1000 vientres; el crecimiento debe transitarse de manera simple y organizada, con el apoyo de la tecnología para agilizar tareas y contar con información útil en tiempo y forma”, remarca Raúl (h).

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Los rodeos de puro controlado –categorizado por estado de gestación en cabeza, cuerpo y cola– reciben inseminación a tiempo fijo y luego un repaso con toros de pedigrí.

“Todos los animales tienen su caravana. Cuando las vacas paren, un recorredor consigna en una carpeta de partos el número de caravana de la vaca y del ternero, el peso, el sexo, si es negro o colorado y la fecha de nacimiento”, explica Federico Dogi, director técnico ganadero de la empresa. “Si tras un control sanitario se determina que el ternero debe ir a la enfermería, se lo lleva junto con su madre”, añade.

Si bien actualmente emplean planillas en papel, los seis recorredores ganaderos pronto usarán una aplicación digital que volverá más ágil esa tarea, además de permitir un seguimiento de la información en tiempo real.

Para procesar los registros, utilizan el programa Huella, que permite gestionar la trazabilidad productiva y genealógica por medio del seguimiento de los datos de movimientos de animales desde el nacimiento hasta la venta.

Además de promover el uso eficiente del campo natural y de las pasturas a base de alfalfa, buena parte de la intensificación se sostiene en la distribución de raciones en silos de autoconsumo y en raciones totalmente mezcladas (TMR por sus siglas en inglés), las cuales son elaboradas en base a grano y silo de maíz y expeller de soja.

“El seguimiento sistemático del presupuesto forrajero y el consumo de raciones nos permite ir ajustando la oferta con la demanda de alimentos requerida por el rodeo, de manera tal de anticiparnos a cualquier eventualidad”, señala Raúl (h).

El año pasado, cuando se vieron venir el desastre climático que finalmente afectó al ciclo productivo 2022/23, comenzaron a instrumentar destetes anticipados para mantener la condición corporal de las vacas.

“El objetivo es superar una preñez del 90%, algo que venimos cumpliendo en los últimos tres ciclos; la campaña 2022/23 presentó condiciones desafiantes, pero estimamos que lograremos alcanzar o acercarnos a la meta”, proyecta Raúl (h).

Así como Raúl E. Faggiani y su esposa Mirtha Germena dedicaron grandes esfuerzos a mantener vivo el legado de los abuelos Irene y Ernesto, los hermanos Faggiani trabajan para consolidar la empresa de tercera generación, de manera tal que el día de mañana puedan disponer de bases sólidas para enfrentar los desafíos que deberán asumir las nuevas generaciones.

“El ámbito CREA nos resulta muy enriquecedor porque es de vital ayuda para el proceso de profesionalización que estamos emprendiendo; el grupo es un pilar fundamental para toma de decisiones estratégicas”, resalta Marcos.

Cabaña El Señuelo es reconocida en el mercado por lograr reproductores Angus medianos, rústicos y de buen desarrollo corporal con precocidad y fácil terminación a pasto.

“Creemos que la producción mixta es necesaria para contar con empresas más sólidas al diversificar riesgos y lograr sinergias entre ganadería y agricultura. Cada región, empresa y campo debe encontrar el espacio adecuado para la actividad pecuaria; en nuestro caso, eso se logra con la genética en ambientes que no compiten con la agricultura”, resume Raúl (h).

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