10 de abril de 2024 en Buenos Aires

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Actividad nogalera: de Catamarca a Italia

Buscando diversificar, Jorge Palacios dio con la actividad nogalera en Catamarca. Veinte años después llega a Europa con su producción.

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Hijo del agrónomo Jorge Palacios, reconocido técnico del área citrícola, Jorge Palacios (h) recorrió todo el noroeste junto a su familia hasta 1965, cuando sus padres decidieron instalarse definitivamente en Tucumán. “Papá trabajaba en la Estación Experimental del INTA Famaillá, escribió libros y viajó por todo el mundo. Luego, creó un vivero de plantas cítricas en la Argentina. De él heredamos la pasión por esta actividad”, relata.

A medida que el emprendimiento crecía, Palacios se fue involucrando cada vez más en la empresa familiar, hasta constituirse en 1989 en el único dueño del vivero. Fue entonces que decidió relevar otras actividades buscando reinvertir el capital obtenido, además de diversificar riesgos.

Andalhuala

Corría el año 2000 cuando Jorge comenzó a recorrer los Valles Calchaquíes de norte a sur. Empezó por la zona de Cafayate, Salta, pero la salinidad del suelo lo convenció de seguir bajando. En Tucumán encontró que había algunas cuestiones sin resolver con los pueblos originarios, por lo que la búsqueda continuó en Catamarca. “Me llegó la noticia de que en una localidad llamada Andalhuala, ubicada 30 kilómetros al sur de Santa María, se vendían algunas hectáreas. Era una zona tan árida y aislada entre los cerros que me generaba ciertas dudas”, reconoce.

Sin embargo, al llegar se encontró con un pequeño y verde valle que lo deslumbró. “Se trataba de un territorio frío y seco, de suelos arenosos profundos sin posibilidades de sufrir anegamiento, pero con buena disponibilidad y calidad de agua; características ideales para la producción de nogal”, enfatiza.

De las 300 hectáreas que tiene el valle de Analhuala, sólo 50 son cultivables. Palacios decidió adquirir tres propiedades en venta que, juntas, totalizaban 20 hectáreas. “Si bien había algunas plantaciones de nogales criollos, éstos se encontraban en franca decadencia. Las plantas tenían alrededor de 40 o 50 años, sin embargo, la nuez era muy sabrosa. La nuez de Castilla (europea) deja en la boca un regusto ácido que nosotros denominamos ‘sabor patalco’ y que se da por lo general cuando una fruta está verde. Sin embargo, todas las nueces del lugar eran llamativamente dulces y gustosas”, subraya.

Ese año lo destinó por completo a limpiar la propiedad. No sólo encontró nuevas plantas de nogales sino que terminó de corroborar que lo que producían no era sostenible. “No podría haber solventado siquiera los costos de producción”, señala.

El año siguiente se dedicó a plantar nuevas variedades. Desarrolló pies de nogal criollo en el vivero de Tucumán para luego implantarlos en el valle e injertarlos al año siguiente con la variedad Chandler.

“Chandler es la variedad que se exporta y se consume en todos lados, y es por ende, la que marca precios. Se trata de genética norteamericana, procedente de California, y demanda condiciones ambientales que Andalhuala cumple perfectamente: mayor cantidad de horas de frío, suelos profundos y buena cantidad de agua; al mismo tiempo, es la que mejor produce en estas condiciones”. “Chandler es la variedad que se exporta y se consume en todos lados, y es por ende, la que marca precios. Se trata de genética norteamericana, procedente de California, y demanda condiciones ambientales que Andalhuala cumple perfectamente: mayor cantidad de horas de frío, suelos profundos y buena cantidad de agua; al mismo tiempo, es la que mejor produce en estas condiciones”.

¿En qué consiste una buena producción de nogales? Palacios estima que el promedio de la provincia es de 800 kilos por hectárea, considerando que, en general, se trata de plantaciones muy viejas, en su mayoría de nogal criollo. “Hoy la nogalicultura tiene un piso bastante bajo que no permite cubrir los costos de producción de un emprendimiento comercial”, subraya. Con las variedades modernas, en cambio, es posible alcanzar los 3000 kilos por hectárea, que pueden llegar, incluso a 5000 en el caso de la nuez Chandler.

Una vez realizado el injerto es necesario esperar entre tres y cuatro años para obtener la primera cosecha. Pero es recién a los 10 o 12 años que la producción se estabiliza comercialmente, para luego mantenerse por otros 25 a 30 años. “Después hay que renovar la plantación porque la producción comienza a decaer. El nogal es una planta perenne que vive alrededor de 50 años. Si no enferma y experimenta buenas condiciones puede llegar hasta los 80. Nosotros, por ejemplo, tenemos una planta a la que apodamos ‘El Centenario’, porque debe tener cerca de 70 años”, relata.

Tareas culturales

Al segundo año de injertada la planta se hace una poda de conducción, que se concreta en abril o mayo, cuando pierde sus hojas y entra en estado de dormición. Esta técnica tiene varias finalidades, entre ellas, conferirle al árbol una estructura más fuerte para evitar roturas o quiebres accidentales de las ramas, reducir los requerimientos de agua y nutrientes al tener una estructura más controlada y dirigir los esfuerzos a la producción de nueces por sobre el desarrollo vegetativo, logrando mejores rendimientos y nueces de mayor calidad. Luego, al tercer año, se comienza con la poda de fructificación. A partir de ese momento la producción comienza a incrementarse de 5 a 10 kilos por hectárea hasta el año 10-12 cuando se estabiliza alrededor de los 5000-7000 kilos. Después del octavo año se busca renovar esos frutos con distintas técnicas de poda.

Por tratarse de suelos arenosos, el riego debe mantener una humedad constante, pero sin encharcar, ya que se trata de una especie muy sensible al anegamiento. Nuseros Nogales irriga todo por goteo. Cada 14 días tienen derecho a 56 horas de agua, que procede del canal de Andalhuala. “Compramos una pequeña finca en altura donde construimos una represa de aproximadamente 10.000 metros cúbicos. Allí recibimos toda el agua y la derivamos hasta la finca a través de dos tubos de 160 milímetros que efectúan un recorrido de un kilómetro. Es todo por gravedad, sin uso de energía eléctrica, lo que representa una ventaja considerable puesto que, de otro modo, se llevaría el 20-30% de los ingresos. Constituye toda una inversión inicial, pero el beneficio es bastante importante”, subraya.

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https://nuseronogales.com/

Para alcanzar rindes de 8000-10.000 kilos por hectárea, el nogal requiere mucha fertilización. Jorge ofrece dosis prácticamente diarias de nitrógeno, fósforo, potasio y microelementos. “Hay una tecnología bastante desarrollada en el mundo en cuanto a la nutrición de los nogales, que evita la contaminación de las napas”, señala.

Luego de aplicar los tratamientos fitosanitarios comienza el monitoreo de Carpocapsa (Cydia pomonella), también conocida como gusano o polilla de la pera y la manzana. El CREA Nogalero del Norte mantiene un convenio con el Centro de Investigaciones y Transferencia de Catamarca (CITCA), entidad que se ocupa, entre otras cosas, del estudio de plagas en la región. “Establecimos una red de monitoreo en nuestras fincas productoras de La Rioja y Catamarca, a la cual reportamos las capturas tres veces por semana. Una vez superado el umbral de daño, se aplican productos biológicos y herramientas de control, como la técnica de confusión sexual, que reducen la aplicación de agroquímicos y tienen un notable impacto en la plaga. Tratamos de que la tecnología por aplicar sea lo más amigable posible con el ambiente”, subraya.

Cosecha

A fines de febrero-principios de marzo la nuez alcanza la madurez y comienza a rajarse el pelón, que es una membrana que recubre la semilla. “El fruto de la nuez es como una pequeña manzana verde. Al llegar esta época comienza a agrietarse hasta que la semilla cae. Lo que todos conocemos como nuez con cáscara es, entonces la semilla, y lo que consumimos es el embrión”, explica Jorge.

Con un 80% de la nuez rajada comienza la cosecha, que en La Rioja y Catamarca tiene lugar a fines de marzo-abril. El proceso de recolección utiliza vibradores. Para evitar que la nuez se contamine al caer al suelo, se despliegan lonas, las cuales, además, ayudan a volcar la cosecha en canastos. Luego, el contenido es depositado en carros-tolva que trasladan la producción hasta la planta de procesado ubicada en la misma finca.

Una cinta transportadora conduce las nueces hasta un pre cleaner, una máquina cuya función es realizar una limpieza preliminar del fruto, a fin de separar y eliminar impurezas (hojas, palos, piedritas). Aquellas que conservan el pelón adherido a la semilla (las que aún no han alcanzado el grado óptimo de madurez) van a una despelonadora, que, mediante la ayuda de un rotor centrífugo y agua, fricciona la fruta hasta que lo retira. Esa partida –alrededor de un 10%– va a un horno especial, ya que debido al proceso sufrido se vende exclusivamente como pulpa. “Como el pelón no salió naturalmente sino que se lo hemos tenido que arrancar, la cáscara de la nuez suele teñirse con los taninos. No así el embrión, que permanece intacto; es un tema 100% cosmético”, explica.

Luego de pasar por la mesa de clasificación, el 90% restante va a los hornos generales, donde transitan 24 a 36 horas de secado, de acuerdo a la humedad con la que ingresen”, señala.

Tras ese proceso, las nueces son almacenadas, concluyendo esta etapa de gran intensidad. La producción se desinfecta con fosfuro de aluminio para eliminar la presencia de cualquier huevo o larva que pueda haber quedado. Se las deja airearse durante tres días y luego ingresan a una etapa de selección visual, donde se retiran las que están rajadas o manchadas.

Si el destino de la producción es el mercado interno, las nueces se venden a granel luego de este proceso. Si, en cambio, van a exportación, se las cepilla para limpiar la cáscara y darles brillo. Por último, se las clasifica de acuerdo a su tamaño.

“En mayo finalizan los distintos procesos. Lo que se pulpeó se debe almacenar en cámara frigorífica por debajo de los 7° C porque, una vez que se retira la cáscara, el deterioro se acelera y las nueces pueden ponerse rancias”, señala.

Destino: Italia

Un 50% de la producción de Nuseros Nogales tiene como destino el mercado externo, fundamentalmente Italia, país al que arribaron en 2019 gracias a Marcos Macome, otro miembro del CREA. Además de tener como actividad principal el packaging de citrus, de allí sus contactos con importadores de ese país, Macome produce nueces en las mismas condiciones que Jorge. “Tiene una planta similar a la nuestra en un valle de las mismas características que Andalhuala, ubicado unos 50 kilómetros al norte, cerca del límite con Tucumán, por lo que decidimos unirnos para exportar. Entre los dos llenamos un contenedor que porta 18.000 kilos de nuez seca con cáscara”, relata.

Este primer contenedor fue de prueba y constituyó el puntapié para establecer un nuevo canal de comercialización. En 2020 concretaron el segundo embarque, en coincidencia con una época en la que en Italia no hay nueces. “Este mercado es muy interesante. Les gusta nuestra nuez, de pulpa extra blanca y gusto dulzón, difícil de encontrar en otras zonas. Comercializamos un producto de características premium, lo que nos motiva a seguir trabajando”, señala.

En Italia consiguen un precio relativamente bueno, de entre 2,8 y 3 dólares por kilo de nuez con cáscara. “La que se comercializa dentro del país vale un poco menos, aunque el precio no es muy dispar, ya que, al tratarse de un commodity, la Argentina se acomoda a esos valores”, indica.

En el escenario mundial, China se posiciona como el principal productor y consumidor de nueces, seguido por EE.UU. Juntos concentran el 80% de la producción total y fijan el precio internacional de la fruta seca. Le siguen Turquía y Chile. La Argentina, en contraposición con el país vecino, que exporta el 98% de lo que produce, tiene una gran cultura de consumo de nuez, por lo que hasta hace cinco años no llegaba a cubrir lo que consumía.

“Estamos convencidos de que nuestro país va a crecer indudablemente en términos de producción, por eso estamos buscando un nicho de consumo, que nos permita, a futuro, seguir colocando nuestros productos en el exterior. Este contacto con Italia nos interesa y a ellos también, siempre y cuando se asegure calidad y constancia”, sostiene.

Los tiempos propios de la actividad nogalera exigen pensar con una mirada de faros largos. Luego de la inversión inicial es preciso esperar ocho años hasta ver los primeros frutos. “No es una actividad tentadora para aquellos productores acostumbrados a la producción anual, como ocurre en el caso de los granos. Nosotros tenemos siete años de inversión fuerte y recién al octavo empezamos a ver resultados; ahora, una vez superado ese período tenemos 30 años por delante de producción y de ganancia, por eso tenemos que cuidarnos de mantener la calidad y los buenos mercados”, subraya.

La comunidad

Como toda producción regional intensiva, la actividad nogalera depende estrechamente de la mano de obra, que, en el caso de Palacios, proviene exclusivamente de Andalhuala, uno de los tantos pueblos rurales en peligro de extinción. “Cuando llegamos (año 2000) había 90 familias, actualmente hay poco más de 40”, advierte.

Nuseros Nogales es hoy por hoy la única empresa que brinda empleo, reforzando permanentemente el vínculo con la comunidad. Poseen tres empleados con un encargado en planta permanente, pero además contratan personal temporario según la necesidad: entre 10 y 12 personas para la cosecha, dos o tres para la poda y cuatro más para la plantación. En general, intentan que sea siempre la misma gente. “La mayoría se fue formando a lo largo de estos casi 20 años y siempre vuelven a trabajar con nosotros”, asegura Jorge orgulloso.

En aras de afianzar aún más esa relación, la empresa asiste en lo que puede las necesidades del pueblo. Además de colocar un transformador de 73 kVA a disposición de la gente, colaboraron con la Municipalidad de San José con la instalación de un segundo filtro de potabilización de agua, que duplica la capacidad de filtrado. “Ahora, todas las casas tienen agua potable las 24 horas del día”, subraya.

Es intención de Palacios y su familia, que aquellos vecinos que dispongan de un par de hectáreas se contagien y empiecen a producir nogales de buena calidad para mejorar sus ingresos. “Todavía tienen plantas de nogales criollos de 50-60 años, ¡que no sé si les dan una bolsa de 20 kilos! La idea es brindarles capacitación y entusiasmarlos para que se sumen a este proceso de mejora”, sostiene.

Consolidarse y crecer

Aunque la producción de plantas cítricas sigue siendo su principal actividad, el negocio nogalero crece a paso firme y seguro. A partir de la adquisición de nuevas hectáreas, pasaron de las 20 originales a 30, casi la mitad del área productiva del valle. De esa superficie, 11 hectáreas se encuentran actualmente en producción y próximamente esperan alcanzar las 22. “Estamos incrementando la superficie con plantas injertadas que compramos en un vivero de Tupungato (Mendoza), que es nuestro proveedor.

A futuro, esperan llegar a las 30 o 40 hectáreas en producción a partir de la compra de propiedades linderas, que han sido abandonadas. Además, está en sus planes dejar intactas seis hectáreas de monte nativo, donde crecen especies antiquísimas. “Se trata de un bosquecito lindísimo. Tenemos algarrobos de 150 años y cardones de más de 100; hay zorros, perdices, pájaros carpinteros... Nosotros lo denominamos reserva y tomamos la decisión de no intervenirlo por más que constituya el mejor suelo de la propiedad”, sostiene.

En la última cosecha obtuvieron 30.000 kilos de nueces, 10.000 más que en 2018 y 15.000 más que en 2017. “El rinde sube porque comienzan a entrar en producción los nogales que hemos plantado en estos años. Cuando alcancemos las 22 hectáreas planeadas, esperamos llegar a los 100.000 kilos. Eso estimamos será dentro de seis o siete años”, concluye.

La idea de Palacios es también crecer en la exportación: mi objetivo es llegar a ubicar un 70-80% del volumen afuera, consolidando el mercado italiano y, por qué no, incursionar en otros destinos. “Si al consumidor del exterior se le asegura que, mediante el uso de buenas prácticas es posible generar productos más saludables, es muy factible que te elijan”, concluye convencido.

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